por Jose Luis Vicente
González de Rivera y Revuelta
El síndrome
MIA fue descrito por González
de Rivera es un tipo de trastorno institucional
que afecta al funcionamiento de las organizaciones y
repercute en los individuos originando síndrome
de acoso moral o síndrome
de burn-out, consiste en un roceso que tiene fases
de gravedad y profundidad evolutiva, en este caso las
características son del que realiza el acoso
moral:
Tipo I o forma simple:
Puede pasar desapercibida, es la forma más larvada
y subclínica del proceso, puesto que la mediocridad
favorece en grado sumo la conformidad, lo que asegura
el acceso a la felicidad para algunos. El mediocre simple
no va a crear, pero sigue/consigue caminos que han sido
trazados, es un buen consumidor y un excelente copista,
si llega a creaciones artísticas y/o científicas
lo hace con uso/abuso de las normas (pre)establecidas.
Aquí están los acomodaticios, los agazapados,
los temerosos a todo y a todos, los silenciosos intencionales,
los arribistas, los chaqueteros y los críticos
maledicientes todos, en general, no suelen dar la cara.
Tipo II o mediocridad inoperante
(pseudo-operante o pseudocreativo): En esta fase ya
se inician las complicaciones que pueden dificultar
la adaptación al contexto. En este caso aparecen
individuos pasivo-agresivos y con una clara tendencia
a imitar la actuación del sujeto normal. Estos
individuos no distinguen lo bello de lo feo, ni lo bueno
de lo malo, todo es igual, todo-vale-y-todo-sirve, no
discriminan; por lo tanto este tipo de sujetos no siente
inclinación a propiciar procesos de ningún
tipo y todo lo que interviene está condenado
al más vil de los estancamientos. Este tipo de
sujetos produce y estimula maniobras repetitivas e imitativas,
es más proclive a la pantomima de acuerdos de
pasillo que al descubrimiento y prefiere lo trillado
a todo lo que suponga innovación. Cuando ocupa
puestos de relevancia, la organización que lo
sufre empieza a dar muestras crecientes de parálisis
funcional, acompañándose de hiperfunción
burocrática bien justificada por demás-
que intenta disimular la falta de operatividad. Aquí
están los acríticos del sistema, los comparadores
entre épocas pretéritas y las actuales,
ensoñadores del pasado, los funcionarios de manguitos
mentales y algunos detentadores de puestos de responsabilidad
que cumplen fielmente el principio de Peter.
Tipo III o Mediocre Inoperante
Activo: Según el autor citado es una variante
maligna, tanto por sus efectos como por sus tendencias
invasivas y metastásicas. El sujeto desarrolla
una gran actividad que termina por hacerlo inoperante,
tiende a querer influir en los demás, con francos
componentes mesiánicos. Tiende a infiltrar organizaciones
complejas y crea grupos, comités improductivos
con funciones de seguimiento y control, posibilitando
el entorpecimiento (en ocasiones hasta destrucción)
de los individuos más brillantes. Con puestos
de poder (académicos especial sensibilidad
a la infección-, y/o administrativos y/o políticos
otro punto sensible-) pueden generar ingentes
cantidades de trabajo absolutamente innecesario que
se impone a los demás y dificulta el desarrollo,
el avance y la realización de actividades creativas.
Además es un sujeto proclive a la envidia, puesto
que sufre ante el progreso ajeno y, por ello, tiende
a destruir la excelencia, desarrollando sofisticados
mecanismos de control, persecución y entorpecimiento.
Se tiende a destruir el sujeto mínimamente brillante
o vivido como amenazante o al que señala como
vulnerable, para ello se callan sus logros, se difunden
insidias (en silencio, a escondidas, nunca dará
la cara, lo hace en cenáculos privados y privativos
de crítica y contraste) y amplificará
todo rumor o dato equívoco que invite a la descalificación
y desprestigio de esa(s) persona(s) brillante(s), amenazante(s)
o simplemente vulnerable(s). Lo relevante es que se
señala la destrucción de las personas,
puesto que estos mediocres inoperantes no van a entrar
nunca en las ideas ni en los contenidos. Aquí
se sitúan las venganzas indiscriminadas, las
represalias, el rencor (la mayoría de las veces
injustificado), el temor por propia inseguridad, el
trepismo, el encumbramiento de seres con oscuras/preclaras
intenciones.
::Acoso Moral Laboral
Artículos
del Dr. José Luis González de Rivera
Jose Luis Vicente González de Rivera y Revuelta
es licenciado en Medicina por la Universidad de Navarra y
Doctor en Medicina por la Universidad del Pais Vasco en Bilbao.
Es asimismo especialista Certificado en Psiquiatría por Royal College
of Physicians de Canadá, por el Ministerio Español de Educación
y Ciencia y por el Medical Council del Reino Unido.