Rebelde Internacionalmente conocido como "mobbing",
el acoso psicológico en el trabajo, es un problema
latente en cualquier sociedad, aunque resulta desconocido
todavía para la inmensa mayoría. Se estima
que millones de personas sufren psicoterror, término
establecido por los expertos para definir sus consecuencias,
ante el hostigamiento de jefaturas o administraciones
a donde su subordina el acosado.
Su solución sólo depende del apoyo de
los compañeros de trabajo, que denuncien los
métodos. En casos graves, un psicólogo
y un abogado especializados en el problema, son necesarios
para frenar y evitar que el paciente empeore su salud
mental.
Las sutiles maniobras para llevar a un trabajador a
crisis depresivas intensas, pueden variar. Los expertos
analizan las tácticas: fechas de entrega de trabajos
en plazos casi imposible de cumplir; tareas de menor
calificación profesional, les insultan y gritan
delante de terceros, ignoran su presencia, manipulan
a los demás con opiniones humillantes, datos
falsos, les ponen trampas, les evalúan de forma
negativa... El listado es inacabable.
Generalmente, el acosador actúa por celos profesionales.
La víctima se ha vuelto amenazante por su comportamiento
destacado, o porque conoce irregularidades de su jefatura,
que conminan a su desvalorización ante la masa,
llevándolos lentamente, a su destrucción
psicológica.
Los especialistas coinciden en opinar,
que los atacantes, no tienen ningún trastorno
ni enfermedad mental. Y lo más grave es, que
en la mayoría de los casos, el apoyo de los compañeros
es nulo, también por temor a represalias, o porque
inconscientemente, han sido manipulados y consideran
que los jefes (personas serias y aparentemente respetables)
tienen la razón.
En el mundo, cinco de cada seis
personas que sufren acoso laboral, son abandonados por
sus colaboradores, y las organizaciones sindicales,
donde las hay, no hacen nada por evitar los ataques.
Los psicólogos explican que el acosador busca
el perjuicio de la víctima para que falle, dude,
trabaje mal o cometa errores. Entonces, las personas
comienzan a ser sombras de lo que fueron. En ese momento,
el
hostigador, argumenta que la actitud confirma sus
planteamientos sobre el trabajador. José Luis
González de Rivera, autor de "El maltrato
psicológico" (España), afirma en
su obra, que "se produce un cambio en la personalidad
y manera de entender la vida de los afectados, porque
observan que su esfuerzo para progresar en el trabajo
no sirve, lo que provoca desilusión, desencanto,
la pérdida de la capacidad de superación
y una depresión profunda.
El acoso sigue un curso crónico: primero provoca
incapacidad psicológica, con cuadros depresivos
y cambios de carácter. La persona se vuelve hostil
y desconfiada." Añade, que las mujeres tardan
una media de 15 meses en percatarse de que están
siendo víctimas de acoso moral, mientras que
los hombres necesitan más tiempo.
Es determinante encontrar un médico preparado
para afrontar estos casos, porque los que no lo conozcan,
atribuyen los síntomas a otras causas, y agrava
más el problema. Diagnostican, por ejemplo, falta
de habilidades sociales de la persona acosada, cuando,
realmente, está siendo objeto de una agresión.
También recetan psicofármacos, en vez
de brindar apoyo para salir de la situación.
El camino correcto, según los especialistas,
es que la persona sea la protagonista de su recuperación.
"No es un enfermo, sino
un trabajador dañado". Según
González
de Rivera, la víctima de acoso moral, para
escapar de esa situación, debe:
1) Tomar conciencia de la inocencia
El acoso es indebido. No hay nadie que merezca el hostigamiento
en el trabajo. La víctima llega a creer que se
lo merece y sus compañeros piensan, que si es
hostigada habrá motivos para ello. Incluso, su
propia pareja llega a dudar del estado mental.
2) Realizar una desactivación
emocional
Para mantener la calma necesaria y transmitir la convicción
de la propia inocencia. Es importante no autoagredirse,
no pelearse con las personas queridas sólo para
desahogarse. Tampoco se deben cometer errores, conviene
ser muy cauto ya que, involuntariamente, se pueden dar
argumentos a los hostigadores.
3) Hacer frente a quienes le acosan
No quedarse pasivo frente al ataque, pero tampoco encararse
agresivamente, pues compromete su posición, porque
los hostigadores proyectan que la persona no vale, que
está fuera de sí, etc. Lo adecuado, es
mantener una postura asertiva, autoafirmativa y una
respuesta organizada. En sociedades, donde los trabajadores
carecen de un movimiento sindical poderoso, u otras
organizaciones políticas dentro de los grandes
centros laborales, los hostigadores logran sus propósitos.
Las estadísticas internacionales reflejan que
en el 80% de los acosados, la única salida que
tiene la víctima es cambiar de trabajo, cesar
o pedir el traslado. Y aún en estos últimos
casos, la persecución se lleva hasta negar buenas
referencias en los expedientes de traslado.
El "mobbing", o acoso psicológico
puede estar presente en cualquier grupo social, porque
las envidias, las ambiciones, la falta de valores, en
sentido general, son inherentes a la condición
humana. Como inherente es también la inteligencia,
la honestidad, y el sentido elevado de la justicia,
para salirle al frente a tamaña ignominia.
Heidy González Cabrera -Publicado
originalmente en www.radiorebelde.com.cu