Hay algunas personas que realmente pueden hacer que
tú te enfermes.
¿Hay alguien en tu vida -un pariente, un jefe,
un amigo, un amante o incluso un cónyuge- que
te pone loco? ¿Hay personas que te hacen sentir
inadecuado, indigno, o simplemente miserable?
Si hay alguien que no te apoya ni te desea lo mejor,
entonces tienes una "persona tóxico"
en tu vida.
¿Reconoces alguno de estos terrores tóxicos:
El oportunista, el controlador, el entrometido, el sabelotodo,
el narcisista yo-yo-yo, el instigador, el calculador
frío, el mentiroso? De todo esto ha escrito la
psicóloga norteamericana Lillian Glass en su
libro superventas "Toxic People" donde brinda
consejos para saber qué hacer y cómo hacer
para librarnos de todas esas personas tóxicas
que a diario tratan de envenenarnos la vida.
Anteriormente hemos publicado otros artículos
sobre los conflictos interpersonales en el ámbito
de las organizaciones, tales como Como trabajar con
empleados conflictivos, Los 6 procedimientos básicos
de resolución de conflictos y Controle los inevitables
conflictos interpersonales.
Ahora, para introducirnos en el tema de las relaciones
tóxicas en un ámbito más personal
y familiar, mostramos una serie de dos artículos,
todos basados en la obra original de la doctora en psicología
Lillian Glass, escritos por una psicóloga clínica
y una periodista, respectivamente.
Personas tóxicas
Los celos, el ansia de éxito y el amor de los
demás en exclusiva, están en el origen
de los vínculos dañinos. Hay seres tóxicos
capaces de infectarnos con su negatividad, pero también
antídotos y técnicas para librarse de
quienes nos amargan la vida e impiden crecer. Hay personas
en nuestro entorno familiar, laboral o social, cuyos
comentarios y actitudes nos complican la existencia.
Por María Jesús Ribas
Gente peligrosa para nuestra salud mental, emocional
y física, a quienes conviene mantener alejados,
o al menos a raya, si no tenemos más remedio
que convivir o coincidir con esas personas tóxicas.
Cualquiera que nos aflige con su actitud hacia nosotros,
que no nos deja crecer, que no se muestra contento con
nuestros éxitos y que pone barreras a nuestros
esfuerzos para ser más felices, puede considerarse
una persona tóxica para nuestra vida, aunque
para cualquier otro individuo pueda resultar inofensiva.
Para la psicóloga estadounidense Lillian Glass,
la raíz de toda toxicidad en las relaciones humanas
son los celos. ¿Por qué algunas personas
cercanas, queridas o amigas, nos hieren, se enfadan
con nosotros, tratan de vencernos, buscan disgustarnos
o intentan dañarnos con frases sarcásticas
o respuestas que desaniman o al alegrarse falsamente
de nuestra felicidad o éxito?
¿Por qué nos hacen críticas destructivas?,
?Debido a los celos y su concomitante envidia?, señala
Glass, para quien el descontento y los sentimientos
de insuficiencia provocan el ansia de posesión,
del éxito y del amor de otras personas, así
como el deseo de tenerlas para uno mismo, en exclusividad.
Caldo de cultivo: Los Celos
La frustración de otras personas que nos ven
como ganadores y se consideran a sí mismas como
perdedoras, las impulsa a golpearnos mental y verbalmente,
y a veces incluso mediante la violencia física.
También les lleva a involucrarnos en juegos molestos,
palabras crueles y comportamientos sucios.
Los celos o la falta de amor propio son la razón
de muchos comportamientos negativos hacia nosotros,
pero también la causa encubierta de conductas
similares de nosotros hacia los demás.
La doctora Lillian Glass, sugiere emplear ciertas técnicas
para que los ataques emocionales de la gente tóxica
no repercutan sobre nuestra salud física y mental.
Para la experta, esto es una cuestión de supervivencia,
porque buena parte del bienestar y éxito en nuestra
vida dependen de que se mantenga nuestra fortaleza psicológica
y emocional.
A veces, para contrarrestar la toxicidad ajena o intentar
que no nos afecte, se recurre al consumo de drogas,
tranquilizantes o a la alimentación compulsiva.
Pero ello sólo es una forma de autodestrucción
inconsciente, que sólo ocasiona que esa situación
negativa se agudice cuando han pasado los efectos en
apariencia placenteros de esos métodos para huir
de la realidad.
Tampoco hay que responder con la violencia física,
ya que las agresiones a los individuos tóxicos
sólo consiguen convertir en víctimas a
quienes en realidad son los verdaderos agresores, lo
cual realimenta su papel negativo en nuestra existencia:
es como intentar apagar un incendio echándole
más combustible.
La amenaza en casa
Cuando las personas tóxicas forman parte de
la propia familia, pueden plantear un verdadero problema
psicológico, debido a la continuidad de la convivencia
y el vínculo. Si están en el trabajo,
pueden poner en riesgo nuestra continuidad laboral,
debido a que se resiente nuestro rendimiento a los continuos
conflictos.
Ya sean nuestros padres, hijos o cónyuges, nuestros
jefes o compañeros de trabajo, a las personas
tóxicas hay que aprender a tratarlas, para que
no trastornen nuestro equilibrio vital. Según
la investigadora Lillian Glass, la fórmula magistral
para desintoxicar nuestras relaciones consiste en comunicarse
para afrontar lo que nos molesta del otro y decirlo
sin tapujos.
Si tiene un jefe, amigo o familiar que le hace sentir
inferior. Si su madre, padre o ambos le han regañado
a lo largo de toda la vida. Si está en contacto
con un médico, profesor o cliente que le insulta
o simplemente le pone enfermo. Si mantiene algunas de
éstas u otras relaciones tóxicas, necesita
sobrevivir a ellas.
Para conseguir una convivencia tranquila y feliz, la
experta sugiere aplicar una serie de antídotos
contra la negatividad. Una solución consiste
en mantener el sentido del humor. Relajar las tensiones
y divertirse, con ello permite responder al sujeto tóxico
y conseguir el beneficio de la risa. Primero hay que
relajarse, respirando lentamente unos segundos y exhalando
mientras se recuerdan las palabras y acciones tóxicas,
como si se las expulsara del cuerpo junto con el aire.
Después hay que decir algo divertido, que ponga
en evidencia al agresor verbal. Esto sirve para expulsar
la tensión acumulada.
También es importante dejar de pensar todo el
tiempo en el problema, los cual sólo contribuye
a amplificarlo, ya que la mente es cómo una lupa:
aumenta aquello que enfoca. Existen momentos en que
una persona tóxica parece colapsar nuestra mente,
convirtiéndose en lo único en que podemos
pensar, lo cual es perjudicial. Hay que gritar o decir
mentalmente ¡Basta de pensar! y apoyar esta expresión
con frases positivas, como ?soy importante?, ?mi vida
es valiosa? o ?me siento feliz?.
La técnica del espejo
La doctora Glass también aconseja actuar como
si fuéramos un espejo. Se puede obligar a las
personas tóxicas a ver reflejados sus comportamientos.
Si alguien no para de hablar impidiendo que los demás
lo hagan, la respuesta puede ser ponerse a ladrar. Cuando
el tóxico se calle y pregunte ?¿qué
pasa??, se le explicará que esa es la actitud
que él mantiene con los demás.
Para que los individuos tóxicos vean cuán
absurdas son sus ideas, comentarios y actitudes, lo
mejor es formularles con tranquilidad interrogantes
sencillos que se conviertan en una progresión
lógica que vaya desbaratando sus argumentos,
uno tras otro.
A aquellos que odian a los negros puede preguntárseles:
¿conoce mucha gente de color?, ¿ha convivido
con ella?, ¿alguien le odia por ser quien es?
Sus respuestas evidenciarán lo ridículo
de sus ideas. Y siempre habrá más preguntas
para ponerles en evidencia.
Aunque parezca difícil, hay que intentar emplear
la cordialidad. Convertir el enfado en amabilidad es
una respuesta ideal frente a muchos que van de duros
por la vida. Los motivos de su actuación suelen
ser la inseguridad y la falta de amor propio. Al saber
que esas son las causas de su toxicidad, puede controlarse
el enojo y transformarse en amabilidad, con lo que se
?sosiega a la fiera?. Muchas personas que tratan con
el público hacen gala de esta capacidad, que
da frutos asombrosos.
Otro antídoto para la toxicidad mental, consiste
en desprenderse de cualquier emoción con respecto
a la persona venenosa: sacarla de nuestra vida, no preocuparse
por ella, no desearle ni bien ni mal, visualizar la
desconexión con ella, dejarla atrás.
Catálogo de Personas Venenosas
Según Glass, estas técnicas son efectivas
para contrarrestar a los que ella denomina ?treinta
tipos de terrores tóxicos?, entre los que incluye
al parlanchín, el chismoso, el cortante, la víctima
sombría y condenada, el apuñalador de
dos caras, el bromista, el matón rencoroso y
autoritario, y el mentiroso. Todas son distintas formas
de personalidades que coinciden en intoxicar la vida
ajena.
Otras versiones de individuos tóxicos, que podemos
descubrir en nuestro entorno, son el individuo entrometido,
el fanático, el presumido, el competidor, el
maniático del control, el crítico acusador
o el arrogante sabelotodo.
A veces, la presencia de conflictos continuos, puede
indicar que el ser tóxico es uno mismo, en vez
de los demás. Lo cual no cambia excesivamente
las cosas, porque el resultado es similar: un continuo
malestar y dificultades para relacionarnos.
En ese caso hay que reconocer el problema y dejar de
amargar a los demás con nuestros celos más
o menos encubiertos. La clave, como siempre, es la comunicación:
con uno mismo, para descubrir la verdadera raíz
de nuestro comportamiento, y con los demás, para
dejar de hacerles la vida imposible.
María Jesús Ribas
25 mayo 2008
María Jesús Ribas es
sicóloga clínica e industrial experta
en Educación, Recursos Humanos y Trastornos Psicoafectivos.