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ARTICULOS
Dificultades
del trabajador ante el acoso moral
Prof. Manuel Muñoz Astudillo
Universidad Tecnica FSM- Concepcion. Chile
www.prevelexchile.cl www.manuelmunoz.cl
PENSAMIENTO ECONÓMICO
03-2007
La riqueza nace y se forja en manos de los trabajadores.
No hay aún máquina que pueda reemplazar
su fuerza creativa. Pero ellos, no lo saben.
En nuestra realidad Latino Americana, el trabajador
enfrenta serias dificultades en situación de
Acoso Moral. Resulta de suyo interesante realizar una
breve anotación de la naturaleza de éstas
y los modos más característicos en que
se expresa.
A modo de ejemplo señalamos los siguientes, a
los que pueden agregarse los que estiméis convenientes:
1.- Desconocimiento del tema
Resulta anecdótico que, conforme me lo demuestra
mi propia experiencia, en los casos
conocidos por el suscrito, los trabajadores han advertido
el hostigamiento, la discriminación, las agresiones
sistemáticas del acoso moral, cuando estas se
encuentran a un nivel superior, es decir, cuando el
cuadro de salud personal ha sido absolutamente trastornado
y la depresión, angustia, en general, la neurosis
laboral, se ha manifestado a nivel dramático.
En esta etapa ha sido el psiquiatra o el psicólogo
quienes han advertido las consecuencias del acoso moral
en la salud del paciente.
En otras palabras, el trabajador ha resistido la agresión
y la violencia laboral al punto de quedar examine física
y psíquicamente. Ello, no debe asombrarnos a
quienes conocen las formas y efectos del acoso moral,
pues, se le ha llamado también el homicidio silencioso
o el asesinato perfecto, por razones que en este breve
comentario no vamos a repetir, pero si enfatizar en
que el psicoterror, como se le denomina, es una agresión
permanente y continua que provoca la destrucción
de la dignidad del trabajador, atacando su psiquis y
provocando daños reales a su organismo.
2.- Desconocimiento colectivo
del tema
Muchos casos de acoso moral se realizan por el psicópata
acosador de tal forma que pasa inadvertido para la mayoría
del grupo o colectivo de trabajadores que constituyen
el entorno de la víctima. Resulta redundante
explicar que esta circunstancia provoca más dolor
y desesperación en el trabajador acosado, por
cuanto, no encuentra modo de conversar, comunicar o
dar cuenta de su problema aún a sus más
íntimos, quienes ignoran o desconocen las prácticas
siniestras e hipócritas del acosador. En este
aspecto se ha observado que incluso, los propios compañeros
de trabajo del acosado no le creen cuando trata sin
éxito alguno describir el hostigamiento a que
es sujeto
permanentemente. El acosador ha sabido actuar y disfraza
sus actuaciones frente a los demás miembros del
grupo. Esta característica en la forma del acoso,
es lo que lo convierte en dolosa y maquiavélica,
al decir de la Dra. portorriqueña Wanda Soto,
el acoso moral y lo que me permite sostener que se trata
de un delito que conlleva la circunstancia de la reiteración
y el ensañamiento en la víctima.
3.- El síndrome de la
víctima desorientada
La víctima de acoso en su enfrentamiento diario
a las acciones del acosador termina completamente desorientado
respecto a cual es el origen de sus males. Nos referimos
al dolor interior, a la descompensación psicológica
que le mueve a concurrir a su lugar de trabajo aún
cuando presa del terror psicológico sabe que
va a sufrir maltrato, ridiculización, desprecios,
insultos y otras formas de hostigamiento claramente
definidos por los especialistas del tema. Cualquier
observador sin conocimiento de lo que se trata, incluso
los propios compañeros de trabajo se preguntan
¿cuál es la razón del comportamiento
laboral de esta persona? La que aparece con algún
grado de autismo laboral, sin comunicación, participación
ni interrelación grupal.
Pero, ellos mismos no se han posido percatar que ante
los primeros llamados de auxilio, digamos comunicación
de su problema al colectivo, éste cerró
las puertas a toda posibilidad de defensa colectiva,
al no creer, desinteresarse, incluso burlarse de la
situación personal del acosado, a quien se le
atribuyen, más que consecuencias del psicoterror,
una hipocondría galopante o sencillamente falta
de adecuación técnica para sus labores.
Lo anterior lleva a la víctima a desorientarse
de tal modo que termina creyendo que la fuente de sus
males se encuentra en si misma y no en los efectos del
acoso.
Un caso que he conocido últimamente se refiere
a una trabajadora que estando dedicada plenamente a
la vida religiosa hasta los veintidós años,
optó por retirarse y salir a la vida citadina
con perspectivas de realizarse en otro sentido distinto
al que conocía.
En su lugar de trabajo fue atacada por su Jefe directo
desde un punto de vista sexual, es decir, la acosó
sexualmente, lo que estimo una forma de violencia laboral
de género en términos generales.
La actitud de rechazo de la trabajadora a su superior
directo la hizo objeto de un acoso moral, derivado de
la frustración del jefe psicópata de no
haber obtenido ninguna ventaja sexual de la mujer. El
grupo con el que trabajaba no se percató de inmediato
de la conducta dolosa del superior, pero, comenzó
paulatinamente a darse cuenta de los cambios en la personalidad
de la trabajadora, que desde la confianza en sus amistades,
se transformó en una mujer huraña y distante.
El grupo había escuchado las quejas de la trabajadora,
pero, lo tomaron livianamente y no le dieron mayor importancia.
Incluso fue objeto de insinuaciones como: dale
rienda para que te de mejores oportunidades; aprovéchate
de la situación, etc. Asunto que logró
evidenciar que el colectivo laboral no estaba conciente
de la gravedad de la agresión.
La trabajadora, de esta forma, sufrió una descompensación
dentro de su propio colectivo, obligándola a
replegarse en si misma.
4.- El temor reverencial
Todo trabajador sano y leal, responde ante su superior
jerárquico como un soldado frente a su teniente.
Hay una confianza ciega y un temor reverencial hacia
la persona que manda y dirige las acciones de trabajo.
Se presume, que éste cuenta con la experiencia
y la sabiduría para llevar adelante las tareas
y para obtener los mejor, lo más creativo de
cada trabajador. Sin embargo, a nadie se le instruye
que los mando sufren también, como todo ser humano,
debilidades a veces extremas, que los lleva a confundir
la realidad con las condiciones de hecho en que operan
las circunstancias.
Lejos de mi está obtener una ventaja de funesto
hecho que ocurrió en la VIII Región, Chile,
en la cordillera, cuando una coronel del ejército
ordenó una marcha de varios kilómetros
a los conscriptos del regimiento de montaña,
cuando el clima no se encontraba en condiciones, los
soldados no estaban vestidos apropiadamente y los mandos
inferiores hicieron notar los riesgos y dificultades
de la marcha, pero a pesar de todo ello la marcha se
ordenó y los mandos inferiores obedecieron, con
la funesta consecuencia de cuarenta y cinco jóvenes
muertos. Este hecho, puede llevarse también alo
que sucede en la empresa o en el servicio público,
donde los superiores exigen tareas superiores a lo que
el trabajador es capaz o dando tareas superiores al
tiempo de trabajo y a un número adecuado a lo
que humanamente se puede lograr. Lo extraño es
que aún así, conociendo la imposibilidad
del éxito en el resultado, los trabajadores se
esfuerzan y rinden hasta sus últimas fuerzas.
Es lo que se llama el temor reverencial.
El temor no a la fuerza o el maltrato, sino, el temor
a defraudar a su superior, al padre, al marido, al jefe.
Este temor reverencial actúa también
en el acoso moral para inhibir al trabajador a demandar
un mejor trato, pues, muchas veces estima que es propio
de los superiores jerárquicos aplicar a extremo
la gestión y la disciplina. De modo, entonces,
que este factor es absolutamente negativo para el acosado,
desde que lo impulsa a mantener una situación
que lo disminuye moralmente.
5.- La estabilidad laboral
Estimo, que la estabilidad laboral como fuente de aceptación
de formas injustas de trabajo, no requiere mayor explicación.
En países en estado de desarrollo como el nuestro
la posesión de un lugar de trabajo implica un
privilegio al que no pueden acceder cerca de un millón
de nacionales, por ello quien se encuentra trabajando
aceptará una serie de malos tratos, amenazas,
insultos y otras formas de discriminación y acoso,
en rangos más amplios.
No es extraño escuchar de capataces o supervisores:
a este ¿? Le gusta que lo aporreen.
O la clásica: este entiende a palos.
Pero, no se trata que el ser humano quiera humillarse.
Soporta por necesidad, pero atento a esta situación,
como consecuencia secundaria se crea una presión
que en el colectivo global en el país, puede
significar en el mediano o largo plazo un estallido
social, al estilo de la Rebelión de los
Colgados.( Bruno Traven seudónimo de TRAVEN
TORSVAN CROVES, 1890.)
6.- Ausencia de legislación
favorable
Dos situaciones contribuyen a que el acoso moral en
el trabajo asole nuestras empresas y el hogar de los
trabajadores, así como la sociedad toda.
Una de ellas es la ausencia de Ley que sancione este
grave ilícito y lo que es peor, la falta de conciencia
social de los jueces, que hasta la fecha han permitido
se conculquen los derechos fundamentales de los trabajadores,
sin oponerse a ello dando lugar a las demandas contra
acoso moral, o haciendo exigencias probatorias ridículas
e improcedentes, dando cuenta del más completo
desconocimiento del tema.
Pero, no es culpa de los legisladores ni de los jueces,
quienes en la gran número son también
objeto de acoso moral en el trabajo.
Ello es culpa de un sistema jurídico-político
que se adhiere con sumisión intelectual y de
intereses, a mantener el statu quo, de los sistemas
incorrectos de relaciones de producción, sea
entre privados, sea entre los trabajadores y el Estado.
El acoso moral no tiene fronteras y ataca a todos los
trabajadores por igual.
7.- Ausencia de Cultura en
Salud-Trabajo
La ausencia de una política destinada a enriquecer
los conocimientos de los trabajadores, o al menos, a
informarles de sus derechos y de las relaciones entre
el trabajo y las enfermedades propias, originadas a
causa o con ocasión de éste, es notoria
y notable.
Esta no es una tarea propia de los quijotes que escriben,
arriesgan sus fuentes laborales y enseñan por
cuenta propia, los beneficios de la ley en el trabajo
y la salud, sino, es una labor propia del Estado y los
organismos intermedios.
Tan culpables son de esta falencia como el Estado, los
propios empresarios que se benefician con la fuerza
de trabajo, pero también los sindicatos, los
dirigentes sindicales, las organizaciones y departamentos
públicos, la educación y la salud estatal,
las Mutuales y los organismos fiscalizadores.
Lo que se requiere es una política nacional en
cumplimiento de los convenios y pactos de la O.I.T.
y otras organizaciones preocupadas del tema como las
organizaciones internacionales relacionadas con la salud.
El II Congreso de Salud y Trabajo, Cuba 2007, abre un
espacio para la preocupación, estudio, análisis
y promoción de los efectos nocivos del acoso
moral en el trabajador, su familia, y la sociedad toda,
siempre atenta a salvaguardar los recursos humanos y
a sostener una férrea defensa de los Derechos
Fundamentales de los Trabajadores.
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