Según Martín Pérez
hay 6 tipos de espias: los espías nativos, los
espías internos, los agentes dobles, los espías
liquidables, los espías flotantes y los sobornables.
Como resultado de mi experiencia del mobbing he tenido
la desgracia de haber coincidido con espías y
topos. Los espías y los topos son esas personas
que se hacen pasar por amiga@s con el fin de sacarte
información para pasarla al líder de turno
(léase acosador). Al principio no te das cuenta,
es al cabo de un tiempo que empiezas a dudar y cuando
al fin lo compruebas sólo te provoca un dolor
más de traición. Hay tanta traición
y puñalada trapera en el mobbing, que a veces,
parece que no puedes confiar en nadie.
Muchos opinan que el proceso de acoso sigue las pautas
de una estratégia de guerra psicológica
¿cómo, entonces, me sorprende la existencia
de espías?. En todas las guerras (frias y calientes)
se han utilizado y se utilizan, y en el proceso de acoso
y derribo de una persona, también. Solo si vamos
conociendo cómo es su actuar nos podremos proteger
de esos falsos amig@s.
Los clasifico como espias y topos, en función
de su conocimiento previo con el acosado; para mí
son espías aquellos que habiendo sido amig@s
con anterioridad al acoso, acaban por traicionar dicha
amistad; y denomino "topos" aquellas personas
que nunca fueron amig@s y que inician la relación
con el afectado de mobbing con el propósito claro
de traicionarlo desde un inicio.
Son esos que en una época pudieron ser amig@s.
Hubo un tiempo en que había la suficiente confianza
y les contaste lo que te hacían en el trabajo,
te comprendían y parecían leales a tí.
Y un buen dia, casi sin tu darte cuenta, su apoyo empieza
a flaquear. No te cuentan ya nada de tus acosadores,
pero siempre pretenden sacarte información. Les
interesa más el que vas a hacer, que el cómo
te encuentras ( y éste és un elemento
básico de detección). Y si les pones en
la tesitura de tener que darte información ya
sea de tus acosadores o de algo que beneficie tu posición
en la empresa o en el entorno, siempre las respuestas
son "amorfas" y el contenido vago y vacío.
Nunca te cuentan nada y siempre pretenden que tu expliques
cosas. A menudo, te das cuenta que manejan información
sobre tí, que tú no les has proporcionado.
Y si, de una forma u otra, te niegas a informarlos
y usas su misma táctica de respuestas vagas,
pueden llegar a enfadarse y ser algo agresivos contigo
(otra señal inequívoca de su actuar traicionero).
Si tienen contacto con miembros de tu familia, (no
hay que olvidar que anteriormente había una amistad),
se interesan en sacar información del tipo que
pueda beneficiar al acosador. Es en estos casos en que
es más facil que se vuelvan irónicos y
cínicos, cuando da la casualidad que el familiar
con el que han coincidido no tiene la información
que precisa el espía, y (lo que llega a hacer
el sentimiento de culpa), puede llegar a acusar al familiar
en cuestión de falta de confianza "¿es
que no me lo quieres decir?" "¿cómo
puede ser que no lo sepas?". Además de alzar
la voz, la bajeza puede llegar al extremo de querer
utilizar a los hijos del acosado como fuente de información.
Cuando alguien que fue amig@, deja de serlo, pero utiliza
el engaño de hacer creer que lo sigue siendo
para perfeccionar la traición, no cabe sorprenderse
que ni tan siquiera respete a los menores de edad, y
que los incluyan en esas tretas.
Cuando, al fin, te das cuenta de la profunda traición;
aunque cuesta mucho darse cuenta, (porque te niegas
a aceptar que te equivocaste al escojer lo como amig@);
puedes enfadarte y descubrir el engaño o bien
aprovecharse de él y dar a ese falso amig@ tan
sólo la información que deseas que conozca
tu acosador.
LOS ESPIAS
Son esos que en una época pudieron ser amig@s.
Hubo un tiempo en que había la suficiente confianza
y les contaste lo que te hacían en el trabajo,
te comprendían y parecían leales a tí.
Y un buen dia, casi sin tu darte cuenta, su apoyo empieza
a flaquear. No te cuentan ya nada de tus acosadores,
pero siempre pretenden sacarte información. Les
interesa más el que vas a hacer, que el cómo
te encuentras ( y éste és un elemento
básico de detección). Y si les pones en
la tesitura de tener que darte información ya
sea de tus acosadores o de algo que beneficie tu posición
en la empresa o en el entorno, siempre las respuestas
son "amorfas" y el contenido vago y vacío.
Nunca te cuentan nada y siempre pretenden que tu expliques
cosas. A menudo, te das cuenta que manejan información
sobre tí, que tú no les has proporcionado.
Y si, de una forma u otra, te niegas a informarlos
y usas su misma táctica de respuestas vagas,
pueden llegar a enfadarse y ser algo agresivos contigo
(otra señal inequívoca de su actuar traicionero).
Si tienen contacto con miembros de tu familia, (no
hay que olvidar que anteriormente había una amistad),
se interesan en sacar información del tipo que
pueda beneficiar al acosador. Es en estos casos en que
es más facil que se vuelvan irónicos y
cínicos, cuando da la casualidad que el familiar
con el que han coincidido no tiene la información
que precisa el espía, y (lo que llega a hacer
el sentimiento de culpa), puede llegar a acusar al familiar
en cuestión de falta de confianza "¿es
que no me lo quieres decir?" "¿cómo
puede ser que no lo sepas?". Además de alzar
la voz, la bajeza puede llegar al extremo de querer
utilizar a los hijos del acosado como fuente de información.
Cuando alguien que fue amig@, deja de serlo, pero utiliza
el engaño de hacer creer que lo sigue siendo
para perfeccionar la traición, no cabe sorprenderse
que ni tan siquiera respete a los menores de edad, y
que los incluyan en esas tretas.
Cuando, al fin, te das cuenta de la profunda traición;
aunque cuesta mucho darse cuenta, (porque te niegas
a aceptar que te equivocaste al escojer lo como amig@);
puedes enfadarte y descubrir el engaño o bien
aprovecharse de él y dar a ese falso amig@ tan
sólo la información que deseas que conozca
tu acosador.
LOS TOPOS
Son esas personas que no eran amig@s antes del acoso,
pero que en un momento dado se acercan a ti, haciéndose
los simpáticos. Y como los acosados estamos tan
necesitados de atención, no sospechas.
A menudo se trata de otros acosados, y por ello aún
estás más desprevenido y no dudas de sus
buenas intenciones. Crees que necesita tanto el calor
humano como tú. No sospechas, ni por un instante,
que pueda "vender" a otro acosado sólo
por las caricias de un líder manipulador.
Aunque en un primer momento el contacto parece sincero,
hemos de tener claro que ya desde el inicio su interés
por nosotros no es genuino. La verdad es que no les
interesamos como personas, nos han "cosificado",
y tan sólo somos un instrumento para que ellos
reciban el premio de sus pesquisas.
Empezaremos a notar las primeras señales, porque
nos sacarán toda la información que puedan,
nos harán preguntas incomodantes y que sólo
contestaremos por no saber decir "a tí no
te importa".
Desearán conocer nuestras intenciones y motivaciones
para hacer una cosa u otra, eso al acosador le puede
ser muy útil. Y si nos resistimos a darles información,
podrán hacerse pasar por víctimas diciendo
que a ellos "nadie les cuenta nada". Cuando
lo cierto es que siempre consiguen sacarnos más
información que la que proporcionan.
En algunas ocasiones, los topos, hasta llegan a obtener
de nosotros material escrito que impunemente, y sin
pedir permiso, lo pasan al acosador o manipulador. No
se cuestionan el papel que juegan, algunos hasta creen
que actúan bien. Seguro que el manipulador les
ha convencido que lo hacen por una buena causa.
Y ninguno de ellos se cuestiona que no existe "buena
causa" con malas artes.
La vulnerabilidad de algunos acosados de mobbing, frente
a las maniobras de manipuladores expertos, es un tema
sorprendente. Al menos, eso parece a simple vista, pero
con una mirada algo más profunda cabe hasta encontrar
la motivación oculta, y esa no es otra que la
necesidad de pertenencia a un grupo.
Haber sido excluído de un grupo, tal como ocurre
con el acoso laboral, hace que algunas personas necesiten
imperiosamente "pertenecer". Y consiguen saciar
esa necesidad de pertenencia integrándose en
un grupo.
Lo erróneo es cuando la integración no
se realiza en un grupo (con un funcionamiento más
o menos democrático), sino que hay una adscripción
a una persona, a un líder (con lo que ello supone
de sumisión y pérdida de libertad). Es,
en estos casos, en que a un acosado se le "exige"
convertirse en topo.
La exigencia se hace de modo sutil, como es propio
de todo buen manipulador, y se puede manifestar tanto
en forzar el establecimiento de relaciones del "topo"
con acosados en concreto a fin de sacarles información
(verbal o escrita) o en que el "topo" deje
de prestar ayuda a acosados en concreto con los que
había cierta afinidad, con anterioridad, (eso
se nota porque a partir del contacto con el manipulador
o con uno de sus ayudantes, la relación se enfría,
y los proyectos en común se congelan).
¿CUAL ES EL PREMIO?
El premio que recibe el espia por la traición
a un antiguo amig@, se basa más en dar rienda
suelta a un cierto sentimiento de envidia que había
quedado encubierto en el manto de la amistad. Así,
existe un "disfrute" (en término psicoanalítico)
en ver "caer" al envidiado. En participar
en el descubrimiento que ese ser antes envidiado, ahora
puede ser derribado y que también es de barro.
En cambio el premio que recibe el topo es una caricia
del manipulador, leve; pues un verdadero manipulador
nunca está suficientemente satisfecho con el
sacrificio ajeno, siempre exige más. Por tanto,
el acosado que "vende" a otro acosado para
recibir el agradecimiento del manipulador, se va a encontrar
con una pequeña gratificación. aunque
si la información que "debía"
obtener se convierte en un fracaso, seguramente ni tan
siquiera reciba esa pequeña gratificación
de su poco ética actuación; con mucha
más probabilidad recibirá un rapapolvo
directo y un descrédito indirecto por su incompetencia.
Cabría pensar que en estos casos los topos, abrirían
los ojos y se harían conscientes. Pues la realidad,
sorprendentemente, no es así.
Esos topos, en lugar de darse cuenta de la relación
manipulativa que tienen establecida con el líder
(manipulativo o acosador); la cual se manifiesta con
pérdida de libertad de acción, de expresión
y de asociación (en fin que tienen que estar
dando razones de lo que hacen, del porque lo hacen,
de lo que dicen, de con quién van o dejan de
ir); se enredan a si mismos, se autoengañan,
y todavía se ofrecen a "vender" a más
acosados, en una espiral sin fin.
Se ha llegado a crear una relación de simbiosis
malsana, alimentada por la instauración de una
relación comunicativa del doble vínculo.
Cuyo final, sólo es uno: el aborrecimiento del
"topo" por parte del manipulador. Sólo
entonces se rompe la simbiosis, cuando al manipulador
ya no le es útil el topo.
Y, para acabar, vamos a tener que aceptar que ningún
topo despreciado y arrinconado, va a reconocer que "vendió"
a sus iguales porque eligió adscribirse a una
sola persona, por encima de otras consideraciones éticas
y que con ello consiguió un lugar en un grupo.