Jose Luis Vicente González
de Rivera y Revuelta
es licenciado en Medicina por la Universidad de Navarra
y
Doctor en Medicina por la Universidad del Pais Vasco
en Bilbao.
Es asimismo especialista Certificado en Psiquiatría
por Royal College of Physicians de Canadá, por
el Ministerio Español de Educación y Ciencia
y por el Medical Council del Reino Unido.
Estigmatización (del latín
stigma, «marcar con hierro candente en señal
de infamia»):
Una vez elegida la víctima, comienza el acoso
propiamente dicho.
Las técnicas básicas de acoso para la
progresiva destrucción psicológica de
una persona incluyen las siguientes:
a) Someterle a acusaciones
o insinuaciones malévolas, sin permitirle
defenderse o expresarse, recurriendo incluso a la burla
o ridiculización personal.
b) Aislarle de sus compañeros,
privarle de información, interrumpir o bloquear
sus líneas de comunicación, cortarle el
teléfono y bloquear su ordenador.
c) Desconsiderar e invalidar
su trabajo, distorsionar o tergiversar sus actividades
y comentarios, atribuirle motivaciones espurias o vergonzantes.
d) Desacreditar su rendimiento,
ocultar sus logros y éxitos, exagerar y difundir,
fuera de contexto, todos sus fallos, tanto reales como
aparentes.
e) Comprometer su salud física
y mental, mantenerle bajo constante presión,
crearle tensiones y frustraciones,
obligarle a trabajar en lugares incómodos o insalubres,
mal iluminados y ventilados.
f) Establecer agravios comparativos,
mediante diferencias de trato, distribución injusta
o desigual de tareas o actividades, de permisos, premios
o remuneraciones, etc.
g) Dificultar el ejercicio
de sus funciones, someterle a cronofagia y a
distracciones físicas (ruido, música,
charloteo, reparaciones ... ), saltarle en la línea
jerárquica (bypass o bypasear, en argot médico),
recabar información y dar instrucciones directamente
a un subordinado suyo.
h) Proporcionarle información
confusa o contradictoria, darle instrucciones
erróneas y cambiantes, asignarle mucho trabajo
o muy poco, exigirle rendimientos altos en una tarea
para la que no está cualificado o, al contrario,
ordenarle otras muy por debajo de su formación
y capacidades (abuso intelectual).
Una vez iniciadas las conductas de acoso, cada vez
más miembros de la organización van aplicándolas
contra el acosado, como si se extendieran por un mecanismo
de contagio que recuerda el que Lorenz describe en las
ratas.
Cuanto más se parece una
institución a una camada de ratas, más
probable es en ella el acoso moral.
El acosador principal, generalmente un superior mediocre
y narcisista,
combina su actividad persecutoria con una rara habilidad
carismática para atraer a otros a su juego.
Por eso ha sido descrito tantas veces como un «psicópata
de doble cara»: puede ser encantador cuando le
conviene y terriblemente cruel e injusto cuando se trata
de destruir a sus víctimas.
En particular, es un artista en el manejo del rumor,
que airea a veces como si intentara defender al acosado.
Un MIA que conozco empieza siempre a propagar sus rumores
de la siguiente manera:
..." Estoy muy preocupado porque me han dicho
que X tiene terribles problemas legales, ha cometido
un error gravísimo, está arruinado, no
le quieren ni ver, la mujer le va a dejar.....(cualquier
cosa negativa), y es una pena, tan buen hombre como
es, ¿tú has oído algo?
Naturalmente, su interlocutor no había oído
nada, ya que el MIA
acaba de inventar el chisme sobre la marcha; pero, a
partir de ahí, empezará a repetirlo hasta
que «todo el mundo sepa lo malo que es o lo mal
que le va a X.
Desde ese momento, el rumor ya se propaga con aclaraciones
de que «es público y notorio», «todo
el mundo sabe», «lo que todos dicen»,
etc.; argucias circulares que pretenden presentar como
prueba la opinión pública al mismo tiempo
que la están creando.
Otra técnica que he visto emplear al mismo MIA
consiste en defender a alguien de tal manera que al
final acabas con una pobre impresión de esa persona:
Es un chico muy inteligente, no necesita verdaderamente
esforzarse mucho porque resuelve sus temas casi sin
querer. Nunca prepara una clase, como habla muy bien
fascina a los alumnos, y le he visto enviar a publicar
trabajos que ha hecho en una tarde...
¿Contratarías a alguien así de
«listo» como ayudante en un proyecto de
investigación? Yo no lo hice basándome
en esa información, que luego resultó
ser falsa. Y, sin embargo, parecía que el MIA
me había hablado bien del joven ... pero no me
dijo que era un hombre concienzudo y meticuloso, que
comprobaba cada dato y que era experto en estadística
porque sabía que eso era lo que yo estaba buscando.
Parar un rumor es relativamente fácil porque
se evapora en cuanto se intenta comprobar su sustancia
con preguntas como:
1) Quién te lo ha dicho, cómo lo sabes.
De dónde lo has sacado, qué pruebas tienes.
2) Cómo concuerda lo que dices con la buena
información que tengo sobre esa persona, o comentemos
alguna buena información que tengas sobre esa
persona.
3) Por qué me dices esto a mí ahora.
4) A quién beneficia que yo piense mal de esa
persona.
Si las respuestas no son concretas, precisas y razonables,
el informante es malintencionado y probablemente mentiroso.
Precisamente por eso, siempre es peligroso confrontar
un rumor ya que a todos los malvados les disgusta ser
descubiertos.
Ejemplo.
María V., que no veía a su padre desde
la infancia, empezó a intuir que la madre era
culpable de la alienación parental porque «dice
tantas cosas malas de él que no es posible que
todas sean ciertas» (la madre cometió un
fallo simple a la pregunta 2: «Comentemos alguna
buena información sobre él», y desde
entonces está enfadada con su hija).
Ejemplo.
En una comida, el director médico de un hospital
empieza a criticar de manera dura pero imprecisa a un
colega conocido de todos los presentes. Otro médico,
que lleva poco tiempo en plantilla, interviene para
expresar su críticas, que no coinciden con su
buena opinión sobre el criticado.
En ese momento, se hace un silencio tenso en la mesa
que se interrumpe cuando uno de los médicos más
antiguos empieza a comentar animadamente un partido
de fútbol relajando inmediatamente la situación.
A los pocos días, el médico nuevo empieza
a sufrir un creciente cerco de acoso, que termina con
su renuncia en menos de un año.
Otra razón por la que confrontar rumores no
es fácil ni frecuente es la relación emocional
previa que el acosador se cuida de establecer con sus
oyentes. Bajo la influencia de su carisma afectivo,
éstos ni siquiera se molestan en cuestionarlo
porque, como dice mi hijo Javier, Si alguien pone mucho
interés en hablarte: es más cómodo
decir que sí y hacer que te lo crees.
En ocasiones, los murmuradores de buena fe quedan sorprendidos
al descubrir que no saben qué es lo que tienen
contra la persona a la que critican, aunque sí
saben que «es público y notorio>...
que hay que tener algo en contra de él.
Simplemente, han captado las emanaciones malignas de
un acosador principal, al que hacen el juego sin ser
conscientes de ello, como ratas que atacan excitadas
por las vibraciones emocionales de su clan.
NOTA de acosolaboral.net
::Acoso Moral Laboral
Artículos
del Dr. José Luis González de Rivera
Jose Luis Vicente González de Rivera y Revuelta
es licenciado en Medicina por la Universidad de Navarra y
Doctor en Medicina por la Universidad del Pais Vasco en Bilbao.
Es asimismo especialista Certificado en Psiquiatría por Royal College
of Physicians de Canadá, por el Ministerio Español de Educación
y Ciencia y por el Medical Council del Reino Unido.