Profesor Iñaki Piñuel
y Zabala Titular de Organización y Recursos Humanos
Facultad de CC Económicas y Empresariales Universidad
de Alcalá (Madrid)
fuente:OPINIÓN-SALUD LABORAL
Una forma de pensar
típica en las personas que no conocen a fondo
el problema del mobbing o acoso psicológico en
el trabajo ni lo han presenciado jamás en su
entorno laboral, es la tendencia a pensar de manera
errónea que este problema les sucede habitualmente
a los trabajadores mediocres, a los incumplidores, a
los que fallan en el cumplimiento en sus obligaciones
laborales, o a los que "meten la pata". En
una palabra, a los "mantas".
De este modo, atribuyen la culpabilidad a aquellos
que padecen el mobbing pensando que "algo habrán
hecho". Este tipo de error atribucional, ampliamente
conocido en Psicología, consiste
en cargar la responsabilidad sobre las víctimas.
Suele ser frecuente que hasta la misma pareja o cónyuge
de la víctima incurra en él. Con ello
rematan en el hogar la faena que los hostigadores laborales
inician en el trabajo.
Tal tipo de mecanismo de defensa afecta asimismo a
los compañeros de la víctima de Mobbing
que, en un intento de salvaguardar su seguridad psicológica
ante un eventual mobbing sobre ellos mismos tienden
a pensar "a mi nunca me ocurriría pues soy
un trabajador cumplidor, y una buena persona".
Incurriendo en este mecanismo de defensa, estos compañeros,
al principio neutrales, se transforman en cooperadores
necesarios, tácitos consentidores o testigos
mudos de las agresiones que presencian en el trabajo.
De manera sorprendente, los expertos internacionales
en este tema coinciden en señalar que el Mobbing
afecta a trabajadores brillantes, a aquellos mejor valorados,
a los más creativos, a los más cumplidores;
en definitiva a los mejores de entre los recursos humanos
de la organización, y también a aquellos
que se han negado a participar en acciones ilícitas
o antiéticas que puedan perjudicar a la organización
o a los clientes. El resistirse a participar en semejantes
enjuagues suele desencadenar en muchas ocasiones el
mobbing contra ellos. Muchos trabajadores afectados
presentan asismismo un exceso de ingenuidad o buena
fe que les impide hacer frente desde el principio a
quienes les intentan perjudicar.
Cabe insistir por tanto que la lucha contra el mobbing
en el trabajo, al margen de consideraciones éticas
o humanitarias más que pertinentes al analizar
este problema social, es una forma de salvaguardar y
preservar la competitividad empresarial mediante la
protección del capital intelectual humano de
la organización. Al coste de las bajas laborales
recurrentes y al coste de los tratamientos farmacológicos
o psicológicos, es necesario añadir el
cada vez más frecuente coste que supone para
las familias, las organizaciones o la Economia del país
la pérdida irrecuperable del trabajador por incapacidad
definitiva o incluso por Suicidio (uno
de cada 5 suicidios tienen como causa una situación
de mobbing).
Muchas organizaciones han comprendido ésto y
se apresuran a implementar y hacer firmar a sus empleados
protocolos de comportamiento anti-mobbing que obligan
a quien lo padece o a quien lo presencia a denunciarlo
de manera inmediata a
los departamentos de recursos humanos o a los Comités
de Seguridad e Higiene, sancionando fuertemente a los
hostigadores.
¿Porqué a mi? se preguntan una y otra
vez las víctimas de Mobbing que repasan de día
y de noche en medio del insomnio galopante su desempeño
laboral y no ven ninguna causa que justifique ese terrible
hostigamiento.La respuesta, no suelen dársela
en muchos casos antes de que sea demasiado tarde. Precisamente
su valiosa contribución a ese proyecto empresarial,
su actitud ética, su excelente disposición
al cambio y a mejorar haciendo autocrítica, su
situación familiar o personal envidiable por
otros trabajadores, su empatía, su capacidad
de liderar informalmente a otros en torno a proyectos
o iniciativas son la causa que les han hecho merecedores
de todo tipo de amenazas, críticas, calumnias,
manipulaciones de su trabajo, o estigmatización
frente a sus compañeros. Los celos que despertaron
en otros compañeros mediocres, o con trastornos
de la personalidad, o alteraciones psicopáticas
les ha situado en el punto de mira de estos hostigadores
a los que amenazan o hacen sombra.
Por otro lado sabemos que las organizaciones en las
que se propaga el Mobbing: suelen ser organizaciones
rígidas, altamente burocratizadas, con una sobrecarga
cuantitativa de trabajo o un déficit en la calidad
o enriquecimiento de las tareas a realizar. También
organizaciones en las que suelen existir situaciones
no éticas que las víctimas no aceptan
o con las que se resisten a colaborar. Otras son organizaciones
que contemplan y fomentan entre sus valores preponderantes
la ley de la selva" del "todo vale",
de unos contra otros. O son simplemente organizaciones
con ambientes de elevada inseguridad personal que favorecen
la depredación de unos por otros. Así
es como los funcionarios de la Administración
pública del Estado o de las Comunidades autónomas,
el personal docente universitario o preuniversitario,
la enfermería y demás profesionales sanitarios
del sistema de salud, los profesionales de los medios
de comunicación, el personal del turismo, la
hostelería y la restauración, y los trabajadores
de grandes empresas públicas son colectivos especialmente
afectados por el Mobbing. En estos sectores, que podemos
considerar de alto riesgo, las tasas del 15 de la población
activa que proyecta el estudio Cisneros II se duplican
o hasta triplican.¿Qué se puede hacer?
Al margen de la actuación individual de cada
una de las víctimas, abocadas a una situación
de naufragio personal y profesional del que deben salir
con ayuda especializada para reconstruir la autoestima
y autoconfianza perdidas, los poderes públicos
han de intervenir legislando la protección contra
el asesinato psicológico de nuestros mejores
recursos humanos. Las organizaciones, a través
de sus departamentos
de Recursos Humanos y comités de Seguridad
laboral deben establecer protocolos
de seguridad y prevención. El poder legislativo
debe identificar los comportamientos objetivos (hay
más de 40 tipos de comportamientos diferentes
de acoso psicológico) lesivos de la salud laboral
de los trabajadores y tipificarlos como delito contra
la salud laboral de los trabajadores, o incluirlos
en una reforma penal.
Mientras esto ocurre la batalla contra el mobbing ya
ha comenzado. Muchas personas serán recordadas
como pioneros de la divulgación del Mobbing en
España. Entre ellas son figuras decisivas senadores
como D. Isidre Molas que presentó la decisiva
moción contra el Mobbing en el Senado el pasado
19 de Junio, o la senadora del Grupo Popular por La
Rioja Doña Isabel San Baldomero a cuya decisiva
y eficaz intervención se debe la unanimidad de
todos los grupos del Senado contra el Mobbing. Ciudadanos
particulares como Victor Sen que, de manera voluntariosa
y desinteresada, crearon páginas web decisivas
para la difusión de este fenómeno en Internet
o las personas víctimas de acoso psicológico
que se reunieron por primera vez en Vitoria, Galicia
o Barcelona para crear asociaciones y arroparse y defenderse
mejor juntos.
La lucha contra el Mobbing está servida y es
necesario recordar como en tantas batallas por humanizar
nuestro mundo, tal y como señaló la presidenta
de las madres de Mayo "la única batalla
que se pierde es aquella que se abandona".
(*) Iñaki Piñuel y Zabala es profesor
de la Universidad de Alcala autor de la investigación
Cisneros II y del libro: Mobbing: Cómo sobrevivir
al acoso psicológico en el trabajo (Editorial
Sal Terrae).