Escribe:
Psic. Lic. Silvana Giachero
Especialista en RR.HH.
Muchos han sido lo correos electrónicos que recibido
respecto a este tema y creo que aún son muchas mas las
personas que están siendo víctimas de acoso moral en
su trabajo, este artículo como los anteriores y los
que voy a seguir escribiendo, va para ellos. Hay que
tomar conciencia y sensibilizarse al respecto para que
poco a poco puédamos ir revirtiendo esta situación dentro
del ámbito laboral, previniendo desde el ámbito escolar.
Cualquier persona puede ser víctima de mobbing, no
hay un estereotipo ni un perfil psicológico que predetermine
este tipo de violencia.El solo hecho de que el agresor
perciba a otra persona como una amenaza y que al mismo
tiempo haya un contexto laboral favorable que dispare
y permita la actuación de la rabia del agresor.
No necesariamente son personas débiles o enfermas,
si bien el agresor busca ponerlas en este lugar para
desvalorizarlas y justificar lo injustificable.Por el
contrario, en la mayoría de los casos nos encontramos
con personas que se enfrentan, consciente o inconscientemente,
al agresor poniéndose en el lugar del blanco de su odio.
Por lo general suelen, con su actitud, cuestionarlos,
poner en tela de jucio su desempeño, lo cual provoca
en el agresor la necesidad de desacreditarlos como forma
de desacreditar lo que ellos dicen o hacen; se los humilla,
busca distorsionar los vínculos de la víctima para así
aislarlo. Dado que el hostigador vive a la víctima como
una amenaza porque deja al descubierto su ineptitud,
busca y encuentra en el entorno la fuerza suficiente
para aniquilar a la víctima, ya sea por el simple silencio
de sus compañeros, ya sea por el temor de estos o por
la búsqueda de privilegios.
El hostigador pretende y logra reflejar una imagen
de la víctima como poco inteligente, holgazana, conflictiva,
que no cumple con su trabajo, cuando en realidad es
lo contrario. Las víctimas suelen ser personas dinámicas,
trabajadoras, creativas, pro-activas y esta misma forma
de ser es lo que enoja al acosador. A sus ojos son personas
envidiables, debido a las virtudes que el siente que
no tiene y desea tener, como cree que no puede las aniquila
en el otro (envidia destructiva).
El escenario en que se desarrolla el mobbing, es en
aquellas organizaciones que están en crísis con malas
prácticas, con métodos ineficientes en la resolución
de conflictos. Por ejemplo, la indefinición de funciones
y roles que da lugar a la inseguridad, desconfianza,
y a los conflictos de competencia, a los malos entendidos
generando problemas que sino son rápidamente resueltos
degeneran en mobbing.
El acoso en el trabajo no tiene su origenen la víctima
sino que es un mal que parte de la propia organización
y afecta a todos los que forman parte de la misma. Pero
esta realidad se tiende a negar y se suele depositar
en la víctima haciéndola depositaria de todas las culpas
y acusándola de desequilibrios y malos vínculos para
luego marginarla Y/O echarla como forma fantaseada de
deshacerse del problema. Luego aparece otra u otras
víctimas. Se reduce el Mobbing a problemas personales
simplificando el entramado complejo que sostiene al
mismo sin poder hacer incide de que el transfondo del
conflicto es institucional y no personal. La víctima
es el chivo expiatorio de dicha realidad.
Lamentablemente nos encontramos en una sociedad tan
competitiva, donde en pos de ello todo vale y se desdibujan
los límites entre lo correcto e incorrecto, donde la
ética queda suspendida entre paréntesis, existiendo
una gran permisividad en cuanto a los comportamientos
siempre y cuando se logren los fines buscados, ideológicos,
económicos, políticos.
En este caldo de cultivo de violencia y desconfianza,
crece el mobbing, y mientras se hostiga a una o varias
personas las otras quedan momentáneamente tranquilas
creyendo que a ellos no les va a pasar y se convierten
en cómplice de tales violencias.
Al respecto cabe preguntarnos que pasa con el compañerismo,
con la solidaridad, con el respeto por los derechos
humanos y los agentes que hacen que el mismo se lleve
a cabo... son los propios trabajadores esos agentes,
son sus derechos y deben hacerlos cumplir.
El poder está en ellos y en su unión para la búsqueda
de soluciones.