LA
MOTIVACIÓN SIN DINERO FRENTE AL MOBBING Y LOS
DIRECTIVOS TAYLORISTAS
Por Angel Baguer Alcalá
Ultimamente se está
hablando mucho del mobbing, acoso psicológico
o moral en el trabajo, que produce en las personas que
lo padecen depresiones y angustias originadas por conductas
despectivas y agresiones verbales de superiores, aunque
a veces también pueden contribuir a ello compañeros
del mismo nivel jerárquico.
Sin llegar a lo anterior, los empleados de una organización
pueden estar supervisados por directivos que siguen
pensando, al igual que Taylor, que el ser humano normal
tiene aversión natural por el trabajo y que debido
a esta apatía hay que obligar a la persona, dirigirla
y amenazarla con el castigo para que trabaje.
Por otra parte, muchas personas no trabajan en el puesto
adecuado. Según la consultora B&G Caliper
en una evaluación realizada a más de un
millón de personas en distintos años,
el 80% de los profesionales trabajan en puestos erróneos
y sólo un 20% trabaja en puestos donde puede
desarrollar su potencial.
Por estos y otros motivos resulta hasta lógico
pensar que los domingos por la noche muchas personas
comiencen a pensar en la eternidad que puede suponer
cada uno de los días de la semana laboral que
va a comenzar, siendo proclives a ponerse repentinamente
enfermas o a notar síntomas preocupantes de dolores
lumbares que le van a impedir, casi con toda seguridad,
ir al trabajo el día siguiente.
Dejando al margen a los malos trabajadores, que evidentemente
los hay, es deseable que no existan organizaciones donde
el transcurso de la jornada laboral se haga eterno y
tedioso. Para ello es preciso, además de erradicar
el mobbing, sustituir las ideas taylorianas basadas
en la tarea y en el método por los razonamientos
basados en la protección y el enfoque hacia la
persona.
Al igual que en un matrimonio, donde casi siempre una
persona da más que la otra, entre la organización
y los trabajadores debe suceder lo mismo. Sin embargo,
no debe haber deudores ni acreedores. Una parte dará
más que la otra. Lo importante es que cada persona,
asumiendo su responsabilidad, sea honesta con los demás.
Motivar al trabajador para que esté contento
en la organización es una tarea compleja, ya
que cada persona es diferente, percibe las cosas de
forma distinta y, por tanto, se motiva también
de distinta manera. Lo que vale para una persona no
vale para otra.
Muchas veces se ha considerado al dinero como único
factor motivador. Esta teoría no solamente es
errónea sino que, además, en el caso que
fuese cierta, perjudicaría notablemente a las
pequeñas empresas cuyos recursos económicos
son más bien escasos.
Aunque el dinero siga siendo un factor motivador, se
pueden realizar acciones en las organizaciones sin el
uso del mismo:
Variedad en la tarea: está demostrado que el
trabajo rutinario es desmotivador.
Agradecimiento: una sincera palabra de agradecimiento
en el momento preciso, puede significar para un trabajador
mucho más que un aumento de sueldo. ¿Le
ha escrito alguna vez a un trabajador una nota de agradecimiento?
¿Se ha interesado por una afición del
mismo y le ha regalado un detalle el día de su
cumpleaños? ¿Ha planificado alguna celebración
por algún logro de objetivos?
Hacer ver al empleado la importancia de su trabajo:
las personas disfrutamos haciendo las cosas bien, tanto
si se diseña un producto, se esculpe una estatua
o se rectifica un eje de acero. Un trabajador tiene
que captar que gracias a su trabajo el producto que
diseña se fabricará, se admirará
su escultura y rodará el vehículo para
el que rectifica el eje.
Delegación de responsabilidades: Además
de que la delegación es necesaria para la correcta
gestión de una organización, los empleados
trabajarán mejor si tienen autonomía,
utilizan la creatividad de sus mentes y se sienten dueños
y responsables de sus decisiones.
Carrera profesional: los trabajadores necesitan sentir
que evolucionan profesionalmente, que tienen una meta
y que cada día avanzan en esa dirección.
Promoción: si el trabajador tiene carrera profesional
en la empresa y ésta se ha preocupado de su formación,
la organización tiene en su propia casa a la
persona que precisa para las vacantes que se producen
o los nuevos procesos que se incorporan.
Comunicación: los trabajadores tienen que recibir
constantemente la comunicación necesaria de todo
lo que acontece en la organización, sea bueno
o malo: los resultados del ejercicio, las estrategias
y planes de futuro. Un trabajador debe conocer cuál
es el futuro de la empresa y las decisiones importantes
que se toman. De esta forma se sentirá dentro
de la organización, tendrá sentimiento
de pertenencia.
Programas de sugerencias y política de puertas
abiertas: los trabajadores se sentirán motivados
si perciben que se escuchan y valoran sus sugerencias.
Mucho más si los directivos y responsables de
procesos mantienen una política de puertas abiertas
y el trabajador percibe un clima de comunicación
abierta con sus superiores.
Ambiente laboral: un buen clima laboral favorece la
integración de las personas en la organización
y es una de las bases del éxito empresarial.
El ambiente laboral comienza en el recibimiento grato
en la empresa y la preocupación de la organización
por el nuevo trabajador, y se alcanza cuando la persona
trabaja en un entorno favorable propiciado por la calidad
del líder, flexibilidad en reglas y procedimientos,
grado de confianza, formación, comunicación
ascendente y descendente, retribución justa,
condiciones de trabajo adecuadas (salud laboral), inexistencia
de mobbing, etc.
Nuevas formas de organización del trabajo: rotación
de puestos, formación de equipos, horarios flexibles,
semana laboral compactada, teletrabajo, períodos
de vacaciones en Semana Santa y Navidades, etc.
Angel Baguer Alcalá. Doctor Ingeniero
Industrial, Consultor de Dirección, especialista en
Gestión Empresarial y Recursos Humanos. 11 años Director
General de la empresa GEIDE, S.A. Subdirector durante
7 años de la Escuela Superior de Ingenieros de TECNUN
(Tecnológico de la Universidad de Navarra en España).
Imparte actualmente en este centro las asignaturas de
“Economía” y “Recursos Humanos”. Autor de los libros
¡Alerta!, ¡Dirige! y Un timón en la tormenta, de Editorial
Díaz de Santos.