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PREVENCIÓN
Prevención
y formación, pilares indispensables de la prevención
del riesgo laboral
"La prevención del riesgo
en la empresa y la formación e información
a los trabajadores deberá adaptarse a los avances
técnicos y tecnológicos que van imponiendo
los tiempos actuales", Josefina Granados Muñoz
Técnico Superior y Auditora de PRL.
20/06/2011
Con la transposición al derecho positivo de nuestro
país de distintas Directivas Europeas como leyes
y su posterior desarrollo reglamentario, se materializa
la urgente necesidad de tomar conciencia plena de la
prevención del riesgo y la perentoria necesidad
de aplicar una, cada vez más, cualificada formación
profesional y universitaria.
En su acepción educativa, el término "FORMACIÓN",
que es relativamente joven, proviene de al palabra alemana
"BILDUNG", que no tiene traducción
exacta en otros idiomas y que como término pedagógico
proviene del siglo XVIII. No obstante, el término
es algo ambiguo y gracias a ello se ha convertido en
la equivalencia a enseñanza, transmisión
de información e instrucción profesional.
Por su parte la Prevención de Riesgos (más
concretamente la evaluación del riesgo), es una
técnica aún más moderna en el tiempo
y las metodologías a utilizar crecen y se agilizan
al mismo ritmo que la evolución tecnológica,
acelerando una considerable inquietud en el ámbito
empresarial.
Cabria preguntarse si los métodos que se utilizan
generalmente son muy sofisticados, a lo que hay que
responder que por regla general no, ya que están
basados en el buen juicio, y sobre todo, en las ganas
de aplicarlos o no, que tenga el empresario. Es más,
curiosamente, la evaluación de riesgos y la formación
básica deben ir unidas y complementadas, máxime
si tenemos en cuenta que todo programa de formación
debe contemplar de forma planificada y en profundidad
todos los aspectos en caminados al conocimiento del
riesgo.
Estos dos pilares, prevención y formación,
no pueden desarrollarse por si mismos sin el necesario
apoyo de la Empresa, en este sentido hay que ser conscientes
de que la práctica empresarial juega un decisivo
papel cuando contrae un compromiso con sus trabajadores,
que no es otro que el cumplimiento de un precepto legal,
que lleva a la Empresa a establecer una política
adecuada a sus necesidades en materia preventiva.
Lamentables experiencias recientes y sus desastrosas
consecuencias deben impulsar a los pasivos, excepticos
y recalcitrantes a tomar conciencia de sus obligaciones
legales y a invertir en los medios materiales de prevención
y protección, así como a formar a su personal
de forma cualificada a y continua, considerando ésta
actuación como una inversión que protegerá
los recursos humanos y materiales, es decir como un
ahorro en vidas y propiedades.
En definitiva, la prevención del riesgo, como
precepto que es, debe abordarse de forma reflexiva y
rigurosa, aceptando su presencia en la vida de la empresa
como un factor reflexión, integrador métodos
y procedimientos de trabajo en caminado a producir más
y mejor, es decir como un factor de incremento de la
productividad y la competitividad.
Asimismo, la prevención del riesgo en la empresa
y la formación e información a los trabajadores
deberá adaptarse a los avances técnicos
y tecnológicos que van imponiendo los tiempos
actuales y venideros, por lo que los planes de formación
no deberán cimentarse sobre normas rígidas,
sino en la sistematización de la consideración
de los múltiples factores involucrados en estos
procesos, por lo que deberemos tomar consciencia de
que los pilares en que basamos la conjunción
de prevención y formación, aunque deberían
llevarnos a una situación de seguridad total,
término empírico no alcanzable, e infinito
en términos de inversión económica,
al menos si que debería proporcionarnos un nivel
de seguridad aceptable, que si que es determinable e
incluso optimizable económicamente.
fuente: http://www.prevencion24horas.com
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