Profesor Iñaki Piñuel
y Zabala
Titular de Organización y Recursos Humanos Facultad
de CC Económicas y
Empresariales Universidad de Alcalá (Madrid)
El Mobbing o acoso psicológico en el trabajo
supone la más grave amenaza para la salud laboral
de los trabajadores en este nuevo siglo XXI.
Más allá de las graves secuelas que pueden
llegar a producir otros problemas de salud laboral como
la exposición al amianto, las deformaciones musculo-esqueléticas,
u otros, el denominado Mobbing, o "acoso psicológico
en el trabajo" está diezmando a nuestra
población activa.
En los próximos años, y de no realizarse
importantes acciones de difusión, identificación,
prevención y sanción penal y laboral de
dichas prácticas, muchas personas engrosaran
las ya alarmantes cifras que la OIT y los estudios realizados
por la Universidad de Alcala proyectan sobre el problema.
El Mobbing, identificado por primera vez por el profesor
sueco Heinz
Leymann al principio de la década de los
80 del siglo pasado, ha adquirido en España tintes
y cifras epidemiológicas.
Este tipo de agresión continuada y silenciosa
está terminando con la salud física y
psíquica de cientos de miles de trabajadores
en la España.
Más concretamente el estudio "Cisneros
" realizado en la Universidad de Alcala , arroja
una cifra del 15 % de los trabajadores en activo, lo
que equivale a más de 2 Millones de personas
en activo.
Cuando hablamos de Mobbing es necesario especificar
y aclarar de qué estamos hablando para evitar
la confusión que en otros paises europeos se
ha producido fruto de la falta de rigor inicial en acotar
el concepto.
Quedan claramente excluidos del
diagnóstico de mobbing el tener estrés
por tener que trabajar rápidamente, o por la
competitividad empresarial existente, el tener un mal
día, el mantener un conflicto con un compañero
o incluso el padecer un jefe exigente o perfeccionista.
El Mobbing consiste en el deliberado
y continuado maltrato modal y verbal que recibe un trabajador,
hasta entonces válido, adecuado, o incluso excelente
en su desempeño, por parte de uno o varios compañeros
de trabajo (incluido muy frecuentemente su propio jefe),
que buscan con ello desestabilizarlo y minarlo emocionalmente
con vistas a deteriorar y hacer disminuir su capacidad
laboral o empleabilidad y poder eliminarlo así
más fácilmente del lugar y del trabajo
que ocupa en la organización.
Este tipo de violencia psicológica se diferencia
nítidamente del acoso sexual y de las agresiones
o violencias físicas, que tienen otro tipo de
manifestaciones y efectos.
El Mobbing consiste en diversas actuaciones de compañeros
jefes, o incluso subordinados, que suelen incluir estrategias
consistentes en aislar, incomunicar o estigmatizar al
trabajador al que se "hace invisible" o ningunea,
haciéndole sentir como si en realidad fuera invisible,
en atacar y criticar de manera sistemática y
continuada todos los trabajos que desempeña de
manera malintencionada, en asignarle de manera sistemática
trabajo excesivo que no pueda entregar en plazo (y que
le obligará a un sobre esfuerzo continuado y
a una ansiedad permanente), en no darle o asignarle
ningún tipo de trabajo a pesar de que a sus compañeros
se le asignen.
Con frecuencia el Mobbing puede significar un sistemático
y deliberado ataque a sus convicciones o valores éticos
personales haciendo burla o mofa de ellos, o en una
critica demoledora hacia su vida privada o familiar.
En muchas ocasiones se intenta liquidar la imagen o
reputación profesional o social de la víctima
expandiendo calumnias interesadas, o generando y expandiendo
a su alrededor rumores.
También resultan frecuentes las maniobras para
"envenenar" a los compañeros de trabajo
contra la víctima mediante muy sutiles manipulaciones.
Para determinar la existencia de una situación
de Mobbing se requiere que este tipo de acciones de
acoso psicológico se mantengan a lo largo del
tiempo (por lo menos 6 meses) de manera recurrente y
con una frecuencia por lo menos semanal.
Es necesario recalcar que todos estos comportamientos
no son casuales sino plenamente causales e intencionales:
pretenden modificar a la baja, reducir, y deteriorar
el desempeño de un trabajador con vistas a eliminar
su empleabilidad o capacidad de ser empleable.
Las motivaciones para desencadenar contra un trabajador
el mobbing suelen ser variadas: crear la justificación
para un despido para el que no hay argumentos sólidos,
desplazar a la víctima para poner en su lugar
a otro trabajador que la sustituirá, forzarla
a un abandono ilícito mediante chantaje o amenaza
de su puesto de trabajo, obligarla mediante todo un
asedio a solicitar el traslado o a aceptar una jubilación
anticipada, o directamente ahorrar el coste de la indemnización
de un despido improcedente que no se puede o se quiere
desembolsar.
Algunos casos de mobbing hacia mujeres se deben a no
haber aceptado estas solicitaciones de tipo sexual por
parte de acosadores sexuales.
Semejante comportamiento lesivo por ser continuado
y por la vivencia angustiosa de la víctima de
no poder escapar de él, por no podere o no deber
abandonar su trabajo, termina dañando a la víctima
que se sume en un estado de confusión.
De manera gradual, el hostigamiento psicológico
va erosionando y minando la autoestima y la confianza
en si mismo del trabajador afectado que, debiso a los
sucesivos ataques a su desempeño, a su reputación
personal y profesional va quedando vapuleado psicológicamente,
entrando poco a poco en un espiral infernal de bajas
y altas laborales en medio de un creciente terror a
volver a un lugar de trabajo, que se convierte para
él en un auténtico gulag o campo de concentración
en el que se suceden cotidianamente todo tipo de vejaciones,
ninguneos y manipulaciones contra él.
De este modo, insomnio, depresión, ataques de
pánico, cefaleas, hipervigilancia, trastornos
de ansiedad, estrés
postraumático así como todo tipo de
disfunciones y somatizaciones se desarrollan como los
típicos efectos que presentan las víctimas
de estas agresiones en el entorno laboral.
No siempre los especialistas que tratan a las víctimas
identifican completamente un cuadro de Mobbing laboral
y suele ser común diagnosticar correcta aunque
parcialmente estas enfermedades, que no son sino efectos
de microtraumatismos psicológicos en el lugar
de trabajo, del que las vícitimas no pueden escapar
sin exponerse a una gravosa pérdida del sustento
económico, o a una serie de bajas laborales que
no resuelven el problema de fondo y lo mantienen sin
solución. Las víctimas desarrollan terror
a volver al lugar de trabajo.
Hablar en estos términos puede parecer en pleno
siglo XXI escandaloso. Sin embargo, esta descripción
se corresponde con la experiencia que viven a diario
en sus trabajos entre setecientos cincuenta mil y dos
millones de españoles(entre el 5 y el 15 % de
la población activa)
El Mobbing o acoso psicológico en el trabajo,
además de presentarse como un problema epidemiológico
por sus cifras de afectados en España, constituye
un fenómeno emergente. Las cifras que arrojan
los estudios más recientes siempre son superiores
a las cifras de los anteriores.
Los datos del barómetro sobre "Violencia
en el entorno laboral" Cisneros II de la Universidad
de Alcala proyectan una incidencia del 15 % de la población
activa.
Una forma de pensar típica en las personas que
no conocen a fondo el problema del Mobbing o acoso psicológico
en el trabajo ni lo han presenciado jamás en
su entorno laboral, es la tendencia a pensar de manera
errónea que este problema les sucede habitualmente
a los trabajadores mediocres, a los incumplidores, a
los que fallan en el cumplimiento en sus obligaciones
laborales, o a los que "meten la pata"- En
una palabra, a los "mantas".
De este modo, atribuyen la culpabilidad
a aquellos que padecen el mobbing pensando que "algo
habrán hecho". Este tipo de error atribucional,
ampliamente conocido en Psicología, consiste
en cargar la responsabilidad sobre las víctimas.
Suele ser frecuente que hasta la misma pareja o cónyuge
de la víctima incurra en él. Con ello
rematan en el hogar "la faena" que los hostigadores
laborales inician en el trabajo.
Tal tipo de mecanismo de defensa afecta asimismo a
los compañeros de la víctima de Mobbing
que, en un intento de salvaguardar su seguridad psicológica
ante un eventual mobbing sobre ellos mismos tienden
a pensar "a mi nunca me ocurriría pues soy
un trabajador cumplidor, y una buena persona".
Incurriendo en este mecanismo de defensa, estos compañeros,
al principio neutrales, se transforman en cooperadores
necesarios, tácitos consentidores o testigos
mudos de las agresiones que presencian en el trabajo.
De manera sorprendente, los expertos internacionales
en este tema coinciden en señalar que el Mobbing
afecta a trabajadores brillantes, a aquellos mejor valorados,
a los más creativos, a los más cumplidores;
en definitiva a los mejores de entre los recursos humanos
de la organización, y también a aquellos
que se han negado a participar en acciones ilícitas
o antiéticas que puedan perjudicar a la organización
o a los clientes.
El resistirse a participar en semejantes "enjuagues"
suele desencadenar en muchas ocasiones el mobbing contra
ellos. Muchos trabajadores afectados presentan asismismo
un exceso de ingenuidad o "buena fe" que les
impide hacer frente desde el principio a quienes les
intentan perjudicar.
Cabe insistir por tanto que la lucha contra el mobbing
en el trabajo, al margen de consideraciones éticas
o humanitarias más que pertinentes al analizar
este problema social, es una forma de salvaguardar y
preservar la competitividad empresarial mediante la
protección del capital intelectual humano de
la organización.
Al coste de las bajas laborales recurrentes y al coste
de los tratamientos farmacológicos o psicológicos,
es necesario añadir el cada vez más frecuente
coste que supone para las familias, las organizaciones
o la Economia del país la pérdida irrecuperable
del trabajador por incapacidad definitiva o incluso
por Suicidio (uno de cada 5
suicidios tienen como causa una situación de
mobbing).
Muchas organizaciones han comprendido ésto y
se apresuran a implementar y hacer firmar a sus empleados
protocolos de comportamiento anti-mobbing que obligan
a quien lo padece o a quien lo presencia a denunciarlo
de manera inmediata a los departamentos de recursos
humanos o a los Comités de Seguridad e Higiene,
sancionando fuertemente a los hostigadores.
¿Porqué a mi? se preguntan una y otra
vez las víctimas de Mobbing que repasan de día
y de noche en medio del insomnio galopante su desempeño
laboral y no ven ninguna causa que justifique ese terrible
hostigamiento.
La respuesta, no suelen dársela en muchos casos
antes de que sea demasiado tarde.
Precisamente su valiosa contribución a ese proyecto
empresarial, su actitud ética, su excelente disposición
al cambio y a mejorar haciendo autocrítica, su
situación familiar o personal envidiable por
otros trabajadores, su empatía, su capacidad
de liderar informalmente a otros en torno a proyectos
o iniciativas son la causa que les han hecho merecedores
de todo tipo de amenazas, críticas, calumnias,
manipulaciones de su trabajo, o estigmatización
frente a sus compañeros.
Los celos que despertaron en otros compañeros
mediocres, o con trastornos de la personalidad, o alteraciones
psicopáticas les ha situado en el punto de mira
de estos hostigadores a los que amenazan o hacen sombra.
Por otro lado sabemos que las organizaciones en las
que se propaga el Mobbing: suelen ser organizaciones
rígidas, altamente burocratizadas, con una sobrecarga
cuantitativa de trabajo o un déficit en la calidad
o enriquecimiento de las tareas a realizar.
También organizaciones en las que suelen existir
situaciones no éticas que las víctimas
no aceptan o con las que se resisten a colaborar. Otras
son organizaciones que contemplan y fomentan entre sus
valores preponderantes la "ley de la selva"
del "todo vale", de unos contra otros.
O son simplemente organizaciones con ambientes de elevada
inseguridad personal que favorecen la depredación
de unos por otros.
Asi es como los funcionarios de la Admón pública
del Estado o de las Comunidades autónomas, el
personal docente universitario o preuniversitario, la
enfermería y demás profesionales sanitarios
del sistema de salud, los profesionales de los medios
de comunicación, el personal del turismo, la
hostelería y la restauración, y los trabajadores
de grandes empresas públicas son colectivos especialmente
afectados por el Mobbing.
En estos sectores, que podemos considerar de alto riesgo,
las tasas del 15 % de la población activa que
proyecta el estudio Cisneros II se duplican o hasta
triplican.
¿Qué se puede
hacer? Al margen de la actuación individual
de cada una de las víctimas, abocadas a una situación
de naufragio personal y profesional del que deben salir
con ayuda especializada para reconstruir la autoestima
y autoconfianza perdidas, los poderes públicos
han de intervenir legislando la protección contra
el "asesinato psicológico" de nuestros
mejores recursos humanos.
Las organizaciones, a través de sus departamentos
de Recursos Humanos y comités de Seguridad laboral
deben establecer protocolos de seguridad y prevención.
El poder legislativo debe identificar los comportamientos
objetivos ( hay más de 40 tipos de comportamientos
diferentes de acoso psicológico) lesivos de la
salud laboral de los trabajadores y tipificarlos como
delito contra la salud laboral de los trabajadores,
o incluirlos en una reforma penal.
Mientras esto ocurre la batalla contra el mobbing ya
ha comenzado. Muchas personas serán recordadas
como pioneros de la divulgación del Mobbing en
España. Entre ellas son figuras decisivas senadores
como D. Isidre Molas que presentó la decisiva
moción contra el Mobbing en el Senado el pasado
19 de Junio, o la senadora del Grupo Popular por La
Rioja Doña Isabel San Baldomero a cuya decisiva
y eficaz intervención se debe la unanimidad de
todos los grupos del Senado contra el Mobbing.
Ciudadanos particulares como Víctor Sen que,
de manera voluntariosa y desinteresada, crearon páginas
web decisivas para la difusión de este fenómeno
en Internet o las personas víctimas de acoso
psicológico que se reunieron por primera vez
en Vitoria, Galicia o Barcelona para crear asociaciones
y arroparse y defenderse mejor juntos.
La lucha contra el Mobbing está servida y es
necesario recordar como en tantas batallas por humanizar
nuestro mundo, tal y como señaló la presidenta
de las madres de Mayo "la única batalla
que se pierde es aquella que se abandona".