La
falta de respeto en la empresa aviva el 'burn-out' en
los trabajadores
La cultura empresarial juega un
papel clave en el síndrome del trabajador quemado
El “burn-out” (síndrome del trabajador
quemado) presenta un cuadro de agotamiento emocional,
despersonalización y baja realización personal. Entre
sus síntomas destacan el desarrollo de actitudes negativas,
de cinismo hacia los demás o baja autoestima hacia la
labor desempeñada. Asimismo, tiene repercusiones físicas,
como estrés, cansancio y malestar general, y afecta
al buen funcionamiento de las empresas. Un nuevo estudio
señala al respecto que el elemento que más influye negativamente
en el síndrome del trabajador quemado no son las reivindicaciones
laborales ni la personalidad del trabajador, sino la
ausencia de reconocimiento, plasmada en la falta de
respeto. Por Raúl Morales.
Según un estudio llevado
a cabo por la Wharton School de la Universidad de Pennsylvania,
el elemento que más influye negativamente en
el burn-out
(síndrome del trabajador quemado), no son las
reivindicaciones laborales ni la personalidad del trabajador,
sino la ausencia de reconocimiento hacia éste,
plasmada en la falta de respeto. El estudio apunta como
posibles soluciones revisar la cultura empresarial o
dar más autonomía a los trabajadores.
En un interesante ensayo, los profesores Lakshmi Ramarajan
y Sigal Barsade, llegan a la conclusión de que
con más frecuencia de lo que se sabía
hasta ahora, no es el trabajo realizado el que provoca
este síndrome, sino la propia organización
de la empresa.
Una de las mayores dificultades con las que se
encuentra el trabajador es que no es suficientemente
reconocido por la empresa. Cuando no se siente reconocido,
respetado y valorado, los índices de burn-out
suben, afirma Sigal Barsade.
El burn-out está definido por los psiquiatras
como agotamiento emocional, despersonalización
y baja realización personal. Entre sus síntomas
destacan el desarrollo de actitudes negativas, de cinismo
hacia los demás o baja autoestima hacia la labor
desempeñada. Asimismo, tiene repercusiones físicas,
como estrés, cansancio y malestar general.
Identificación con la empresa
La cultura empresarial juega un papel clave en este
fenómeno. El estudio apunta que los empleados
empiezan a identificarse con la empresa tan pronto como
se sienten parte de ella, por lo que cuanto más
respetados se sientan como miembros de un grupo, más
fácilmente sentirán esa identificación.
El respeto es el medio a través del cual el
trabajador se arraiga en su puesto y siente que lo que
hace es algo significativo. Por el contrario, si observa
que sus compañeros no son respetados, se llega
al consenso de que la empresa no trata bien a la gente
y desaparece ese arraigo.
Los investigadores citan varias maneras en las que
la percepción de respeto en la empresa puede
influir en el desarrollo de este síndrome. Por
ejemplo, cuando el trabajador minusvalorado tiene que
enmascarar sus verdaderos sentimientos ante sus clientes
o pacientes el burn-out llega en forma de
agotamiento emocional.
El impacto de la falta de respeto es más fuerte
cuando el trabajador siente que no tiene autonomía
a la hora de realizar su función. Este descubrimiento
confirma la hipótesis de los investigadores respecto
a la importancia de la autonomía, que funciona
como una válvula de escape y aminora el estrés.
Los improductivos
El estudio se centra en el sector sanitario, pero sus
resultados están siendo aplicados a un amplio
abanico de sectores. En concreto, Barsade cita una extrapolación
que hizo del mismo en el departamento legal de una gran
empresa inmobiliaria. En ese caso, descubrió
que ese departamento era llamado en la empresa los
improductivos.Y eran llamados así porque
no generaban dinero directamente, sin tener en cuenta
que su trabajo mejoraba la operatividad de la compañía.
Este es un buen ejemplo de una cultura empresarial
no basada en el respeto, apunta el profesor Barsade.
Soluciones
El ensayo apunta varias soluciones para disminuir este
fenómeno. En primer lugar, recomiendan contratar
gente que no vaya a estar estresada por el trabajo en
sí. Asimismo, sugieren cambiar la forma de enfocar
el trabajo y hacer éste menos demandante. En
tercer lugar, instan a que se reconsidera la cultura
empresarial para frenar el burn-out, que
es cada vez es más gravoso. Las empresas
deben preguntarse si sus valores, incluido la manera
en que se trata a los empleados, influyen en la forma
de trabajar, afirma Barsade.