El síndrome de burnout
(también llamado síndrome de desgaste
profesional o síndrome de desgaste ocupacional
(SDO) o síndrome del trabajador desgastado o
síndrome del trabajador consumido o incluso síndrome
de quemarse por el trabajo como también síndrome
de la cabeza quemada) es un padecimiento que consiste
en la presencia de una respuesta prolongada de estrés
en el organismo ante los factores estresantes emocionales
e interpersonales que se presentan en el trabajo, que
incluye fatiga crónica, ineficacia y negación
de lo ocurrido. Se suele presentar en aquellas situaciones
laborales en las que los excesivos niveles de exigencia
ya se han vuelto un hábito inconsciente e incluso
socialmente valorado. Las consecuencias en la salud
de este padecimiento pueden ser muy graves: deterioro
en las relaciones interpersonales, desgaste o pérdida
de la empatía, y síntomas emocionales
(depresión) y físicos (insomnio crónico,
graves daños cerebrales o cardiovasculares).
El Burn Out es una patología severa,
relativamente reciente, que está relacionada con el
ámbito laboral y el estilo de vida que se lleva. Es
un trastorno emocional provocado por el trabajo y conlleva
graves consecuencias físicas y psicológicas cuando el
fenómeno se somatiza. La ansiedad o la depresión y dan
origen a numerosas bajas laborales. A veces se puede
experimentar astenia y agitación al mismo tiempo
(tics nerviosos, temblor de manos); palpitaciones; taquicardia
y pinchazos en el pecho; aumento de la tensión
arterial; dolores musculares, sobre todo en la zona
lumbar; cefaleas; problemas digestivos; trastornos del
sueño e inapetencia sexual.
Estos síntomas terminan invadiendo la vida social
y familiar del afectado, que opta por aislarse y quedarse
solo.
Según un estudio llevado a cabo por la Wharton School
de la Universidad de Pennsylvania, el elemento que más
influye negativamente en el “burn-out” (síndrome del
trabajador quemado), no son las reivindicaciones
laborales ni la personalidad del trabajador, sino la
ausencia de reconocimiento hacia éste, plasmada en la
falta de respeto. El estudio apunta como posibles
soluciones revisar la cultura empresarial o dar más
autonomía a los trabajadores.