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SENTENCIA
URUGUAY
La mujer que era "parte del mobiliario"
Pablo Melendrez
La discriminación en el ámbito
laboral es, posiblemente, una de las situaciones más
incómodas que le pueda tocar vivir a una persona. Y
más aún cuando esa discriminación es generada por las
jerarquías o responsables del lugar de trabajo. Es el
caso de una funcionaria de la Intendencia Municipal
de Canelones (IMC), que teniendo el grado de directora
de División se desempeñaba como jefa del Departamento
de Adquisiciones y Suministros de la comuna canaria.
En 2005, cuando asumió la actual administración comunal,
fue relevada de ese cargo y pasó a prestar servicios
en la Secretaría de Prensa. La función que realizaba
hasta ese momento pasó a ser cumplida en forma interina
por otras dos funcionarias que no tenía el grado para
la misma.
Después de su paso por
la Secretaría de Prensa, regresó a la
dependencia de origen pero no a ocupar el cargo de directora:
no se le asignaba trabajo, por lo que permanecía
toda su jornada laboral sin realizar ninguna tarea,
lo que le generó conflictos con sus compañeros,
según argumentó en la demanda civil que
presentó contra la IMC.
Ese hecho le generó a la mujer serios trastornos
sicológicos, debido a los cuales debe tomar medicación
para los nervios. Pero, además de esta situación,
la sentencia del juez que hizo lugar a la acción
judicial presentada por la funcionaria y que condenó
a la comuna a resarcirla en $ 390.000, relata los testimonios
de varios testigos que graficaron claramente lo que
pasaba.
"Ella está sentada a un costado todo el
horario de trabajo", dijo uno de los testigos.
Otro reveló ante el juez que el gerente de la
División "le decía cosas como `renga
podrida` y no le daba ninguna tarea".
Incluso, según relata el fallo, los responsables
de la oficina habían prohibido a los restantes
funcionarios dirigirle la palabra, y que se debía
sentar en una silla que ella había trasladado
desde la cocina del piso, ya que tampoco se le había
asignado escritorio.
Además, por orden de las autoridades se dispuso
su traslado a Necrópolis, para que realizara
a pie -a pesar de tener una deformación en una
de sus piernas que le dificulta el caminar- un relevamiento
de los cementerios del departamento de Canelones.
"En definitiva, no hace falta decir que la poco
grata tarea generosamente encomendada a la funcionaria,
ésta no la pudo realizar, por sus notorios y
evidentes problemas de salud, como era de esperarse,
por cierto", sostiene el magistrado en su fallo.
El fallo, que actualmente se encuentra en trámite
de apelación en virtud de un recurso presentado
por la IMC, añade que la funcionaria mantuvo
el sueldo de directora de División "sin
hacer nada, por estar sentada en la oficina, en un rincón,
pasando a formar parte -por así decirlo- del
mobiliario de la oficina sin ninguna tarea asignada,
expuesta al desprecio de sus compañeros de trabajo".
Según el fallo, "es claro que a la funcionaria
se le causó un importante daño moral".
Esa situación, agrega la resolución del
magistrado, está probada y "se desprende
de las declaraciones de sus propios compañeros
de trabajo, que la veían deprimida, angustiada
y triste por la situación que le tocaba vivir".
Para el juez, es "lógico y comprensible"
que la funcionaria se sintiera afectada porque es "capaz,
responsable, preparada" y que se desempeñó
en cargos superiores "sin problemas de ningún
tipo".
Actualmente, la mujer se encuentra en etapa de recuperación
tras haber sido operada meses atrás de su afección
en el pie, y espera volver a trabajar a partir de febrero
de 2009. Aunque, obviamente, con la expectativa de mejorar
su situación laboral, que tantos perjuicios le
causó en el último tiempo.
Al filo de la LEY
Condena a la imc por daño
moral
Juzgado Letrado de Canelones de 3° Turno.
Juez: Walter Burella.
Fecha: 11 de agosto 2008.
Situación: Demanda de funcionara de la IMC que
reclamó daño moral por discriminación
laboral.
Fallo: el juez condenó a la comuna por $ 390.000.
fuente: El País Digital
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