ESPAÑA
Un centenar de profesores vascos han denunciado el maltrato
de sus alumnos
Idoia
Alonso
El Defensor del Profesor ha tramitado ya un total de
120 casos de profesores cuya situación era insostenible.
Bilbao. Hace tan sólo unas
décadas era impensable plantearse siquiera levantar
la voz a un profesor, figura que encarnaba la autoridad
y la mano dura en el aula. Aquella escuela de la letra
con sangre entra es, por fortuna, una cosa del pasado.
Pero a medida que la pedagogía y la sociedad
han avanzado se ha relajado la disciplina entre los
jóvenes, lo que se ha traducido en no pocos altercados,
pérdidas de tiempo innecesarias, humillaciones,
agresiones verbales, y en los casos más graves,
agresiones físicas contra el profesorado. Según
un reciente estudio elaborado por Maite Garaibordobil
y José Antonio Oñederra de la Universidad
del País Vasco, en Euskadi "entre un 5,3%
y un 12,2% de los profesores son maltratados por los
alumnos" .
Muchos, la mayoría, sufren con impotencia los
problemas derivados de esta acusada falta de respeto
y otros, más de un centenar, han optado por denunciar
las situaciones de acoso que sufren ante el Defensor
del Profesor. Este servicio de atención inmediata
para los docentes víctimas de la conflictividad
y la violencia en las aulas -creado por ANPE en 2005-
ha advertido además de que en el último
curso se ha producido un repunte de la difusión
de imágenes degradantes por internet, sobre todo
en Secundaria. De setiembre a abril de este año,
el 10% de las denuncias recibidas se debe a la grabación
y propagación de fotos y vídeos en los
que se ridiculizan o muestran a profesores en situaciones
comprometidas, frente al 6% atendidas durante el mismo
periodo del curso pasado.
Según la portavoz del Defensor del Profesor,
Carmen Guaita, en un 75% de las llamadas, las víctimas
"se quejan de la conflictividad difusa en clase,
que les hace pasar la mayor parte del tiempo procurando
que haya un ambiente de silencio y atención,
o apagando móviles. Ha habido un repunte de los
problemas derivados precisamente de las nuevas tecnologías".
Las agresiones físicas se dan en menor medida
y constituyen un porcentaje de un 2%. "Lo que sí
se da en Euskadi con más frecuencia que en otros
territorios -aproximadamente un 15%- son las quejas
por falta de respaldo de los equipos directivos de los
centros", asegura Guaita.
En cuanto a la tipología de las denuncias, la
mayoría de las veces se trata de la indisciplina,
ruidos, jaleos, gritos en clase, movimientos de mobiliario,
objetos voladores, móviles que suenan "Debemos
pensar que si esto sucede en todas las clases por las
que un profesor pasa al día, y debe pasar treinta
minutos de los sesenta de que dispone para las enseñanzas
mandando callar o apaciguando, sufre mucho su autoestima,
es agotador". Esta situación de descontrol
provoca entre los docentes una sensación de "impotencia"
y "culpabilidad", sobre todo ante los alumnos
que sí van a clase a aprender, que son "otras
claras víctimas de las situaciones de indisciplina
de las que nunca se habla".
Hay reservas a la hora de valorar la eficacia de los
cauces oficiales para atajar este tipo de comportamientos
dentro del aula que menoscaban la autoridad del profesor,
así como las medidas para proporcionar el apoyo
a quienes atraviesan por estas situaciones conflictivas
"porque precisamente el Defensor del Profesor ayuda
también ante la Administración educativa
y asesora legalmente a quienes lo necesitan".
Sin embargo, no ocultan que "por desgracia, en
muchos casos" estos profesores lo hacen porque
se sienten desamparados por la Administración
educativa, si bien los cambios introducidos en la legislación
están reconduciendo la situación. "En
muchos casos, los docentes se sienten enormemente desprotegidos,
pero también es verdad que el panorama va cambiando".
Decreto de Derechos y Deberes Entre estos cambios se
enmarca el Decreto de Derechos y Deberes del Alumnado,
aprobado el pasado mes de diciembre y que refuerza al
claustro y al equipo de dirección en la aplicación
de las sanciones. Una función que hasta ahora
recaía en el consejo escolar, lo cual, en algunos
casos, retrasaba el castigo hasta en un año.
Una de las bondades de la nueva normativa es que las
medidas disciplinarias son "inmediatas". El
nuevo decreto vasco califica los comportamientos más
graves como el acoso, la intimidación, el insulto,
las actitudes agresivas o el ciberbullying como "conductas
que perjudican gravemente la convivencia" y acarrean
sanciones que van desde el apercibimiento verbal a la
expulsión.
En este sentido, la experta comenta que "se han
mejorado y actualizado los decretos de derechos y deberes,
las normas de convivencia y el fiscal general del Estado
ha dado instrucciones a las fiscalías para que
se consideren atentado a la autoridad las agresiones
a profesores. Todas las comunidades han presentado informes
sobre la violencia escolar. Concretamente, nosotros
hemos estudiado cuidadosamente el del Ararteko, que
fue el primero que se atrevió a decirque con
un solo caso es suficiente".
No obstante, se reclama a la Administración
educativa el reconocimiento de la autoridad pública
del docente, expresado en la normativa legal o en un
Estatuto Docente que especifique las características
del trabajo del colectivo, así como "un
apoyo de la sociedad a la importancia de la tarea que
los profesores llevan a cabo en las aulas, y que es
imprescindible".
El papel de la familia también juega un papel
determinante a la hora de resolver estos conflictos.
De este modo, la profesora explica que, "es muy
importante volver a decir bien alto dos ideas fundamentales:
la familia es quien educa en primer lugar y lo que ella
haga es clave para la vida de un niño; los primeros
responsables de nuestra vida somos cada uno de nosotros.
Tenemos que devolver a la gente joven la responsabilidad
sobre su propia vida, evitar esta sobreprotección
tan incongruente en la que los hemos metido".
Estudio
· El profesorado. Según datos un estudio
del Ministerio de Educación referidos a la Disrupción
y otros problemas de interacción del alumnado
con el profesor, un 96,7% responde que nunca les han
roto, ni robado objeto alguno; un 2,9% dice que a veces,
un 0,3% a menudo y un 0,1% mucho. Un 94,6% dice que
nunca han recibido amenazas para meterles miedo, un
4,8 de los docentes consultados afirma que a veces,
un 0,5% a menudo y un 0,1%, mucho. El 99,4% aseguró
que nunca han sido agredidos físicamente, un
0,5% dice que a veces, un 0,1% a menudo.
· El alumnado. Preguntados a los alumnos por
los mismos aspectos, un 95,7% dice que no amenazó
nunca para meter miedo al profesor, un 2,7% a veces,
un 1,1 % a menudo y un 0,4% muchas. Y un 96% afirmó
que nunca ha agredido físicamente a un profesor,
un 2,5% a veces, un 0,9% a menudo.