ESPAÑA "La Ley sí ampara a la víctima
de 'mobbing' pero falta sensibilidad y formación para
ponerla en práctica"
Un delincuente de guante blanco.
Esta es una de las definiciones que Rosario Peña
recoge en su libro "Cómo desenmascarar el
mobbing en la Administración y en la empresa"
sobre la figura del acosador. En la obra, la escritora
reúne los testimonios de expertos y profesionales
que ayudan a las víctimas del acoso laboral a
superar tan traumática experiencia, que deja
secuelas de por vida. Y es que por desgracia, 'mobbing'
es un término cada vez más conocido en
el entorno laboral, y aunque no hay cifras oficiales
es en la Administración pública la que
registra más casos, según asegura Peña.
Para combatir esta lacra, la escritora sí considera
que la Ley ampara al trabajador acosado aunque cree
que falta sensibilidad y formación suficiente
para ponerla en práctica.
Toñi León/diarioDirecto
29/07/10
Así considera que la Administración cuenta
con excelentes protocolos de prevención de riesgos laborales,
aunque no se “ponen en práctica” y “dejan a la víctima
totalmente sola y aislada”, puntualiza Peña. Finalmente,
la escritora advierte que sin el apoyo del entorno al
acosador, “sin estos testigos mudos”, el mobbing
“jamás existiría”, pero la sociedad tiende a apoyar
al que “sabemos que es el ganador seguro y no será nunca
la víctima”, lamenta.
diarioDirecto: Su libro
tiene un título claro y contundente: "Cómo
desenmascarar el mobbing en la Administración
y en la empresa", ¿cómo se detecta?
Respuesta: Se detecta cuando se ve con claridad -o
lo hacen ver los especialistas que la tratan- que no
es ningún defecto o problema de la víctima,
sino que proviene de conductas
hostiles externas.
Cuando se consigue superar, cuando la víctima
se sienta segura y vea que ya nada la afectará
si no quiere, es cuando se puede estudiar al cobarde
-fuera ya de su alcance-. Si lo hacemos de buena fe
y en el momento oportuno, sin ánimo de dañar,
sino sólo con el fin de destapar su máscara,
podrá ser muy interesante. Pero sólo si
se hace con espíritu deportivo y noble, como
un arte marcial, tendremos el reconocimiento del entorno
y el más exigente: el nuestro.
No podemos caer en la venganza porque entonces es cuando
habremos dejado de ser nosotros mismos; tenemos que
seguir siendo nobles, sinceros, íntegros; no
reaccionaremos como ellos jamás; de lo contrario,
ese halo mágico que nos cubre, desaparecerá
y todos verán nuestra vergonzosa desnudez, exenta
de fortaleza.
dD: ¿Cuándo se puede
decir que un trabajador sufre algún tipo de acoso
en su empresa? Es decir, ¿cuál es la línea
entre el acoso y situaciones de presión o estrés?
R: No es acoso laboral:
1. Un enfrentamiento puntual con el jefe por una discusión
laboral (roce laboral) o con un compañero por
una cuestión laboral o no.
2. La antipatía entre jefe y empleado.
3. El exceso de carga en el trabajo.
4. El desgaste personal por exceso de trabajo (se conoce
como burn-out).
5. El acoso sexual.
Es acoso laboral:
1. La presión laboral que pretende la autoeliminación
del trabajador, marchando de la empresa o a través
de una baja médica.
2. Hacer el vacío a la víctima (risas,
darse la vuelta, miradas son una fuerte forma de presión).
El grupo acosador sabe que no resistirá psicológicamente
y se marchará "aparentemente de manera voluntaria"
de la empresa. Hacer el vacío a una persona que
es sociable por naturaleza es una de las formas más
graves de debilitar a cualquier ser humano que necesita
de los demás para convivir. Esto ocurre en el
mobbing horizontal.
En el mobbing descendente es más difícil
porque el hostigamiento del jefe no suele provocar el
vacío precisamente (broncas, rigidez injustificada,
órdenes mal dadas, etc.)
3. Acosado y acosador tienen un vínculo laboral.
4. La presión se ha de realizar en el lugar
de trabajo.
5. Que sea tendencioso, es decir, que la finalidad
sea hacer daño. Dañar la salud psicológica
de un trabajador es tendencioso.
6. Que el hostigamiento se prolongue en el tiempo (algunos
manuales hablan de seis meses seguidos como suficiente).
Hay un elemento común como objetivo: Lo que
se busca en todos los casos es que el acosado abandone
su puesto.
dD: ¿Qué se debe hacer
ante una situación de "mobbing"? ¿A
dónde hay que dirigirse?
R: Se debe denunciar ante el representante de los trabajadores
o comité de la empresa; el Servicio de Prevención
de Riesgos Laborales; el órgano de personal;
el director o jefe superior o ante el Defensor del Pueblo
(Síndic de Greuges en Cataluña o Ararteko
en el País Vasco). Realmente, no tienen excesiva
fuerza real, pero toda la ayuda es poca y servirán
para hacer presión en tu favor.
dD: ¿Cuál es el perfil
del trabajador que sufre acoso laboral en España?
¿Se podría decir algún sector o
actividad en el que el "mobbing" se dé
más?
R: En cuanto al perfil hay que distinguir entre dos
tipos.
Tipo I:
* Íntegras, estables y con alto sentido de la
justicia.
* Autónomas y con elevado nivel de iniciativa
propia.
* Notable capacidad de trabajo.
* Carismática y con capacidad de liderazgo.
* Elevada empatía.
Tipo II:
- Moderadamente inseguras, ingenuas y complacientes.
- Con dificultad para expresar emociones.
- Introvertidas y tímidas.
- Se someten porque no toleran la inseguridad que genera
el conflicto.
- Prudentes constantes, trabajadores, pero con falta
de confianza personal.
En cuanto a la segunda pregunta, sin lugar a dudas
y en contra de lo que aparentemente pueda parecer, se
da mayoritariamente en la Administración pública.
Las características son:
- Alta competitividad social.
- Mala organización de trabajo.
- Indefinición de funciones.
- Ausencia de métodos eficaces para resolver
conflictos.
- El grupo suele escurrir el bulto y negar encubiertamente
la ayuda a la víctima.
dD: El perfil del acosador, ¿cuál
es?
R: Un hostigador es un ser mediocre, un trepa, un incompetente,
un lobo con piel de cordero. Es una persona infeliz,
pues nadie satisfecho con su vida se dedicaría
a hacer daño a nadie .Es un egoísta. Los
demás sólo le interesan para lograr sus
objetivos. Javier Ignacio Prieto, abogado que colabora
en el libro, califica al acosador como un delincuente
de guante blanco y Josep Puig, psicólogo
clínico que trata habitualmente con víctimas
de mobbing?, dice que son verdaderos asesinos
que matan en silencio y con total impunidad.
Además no hay que olvidar el apoyo del entorno
al acosador. Esos testigos mudos que piensan que con
ellos no va, que miran hacia otro lado cuando ven una
denigración o una conducta hostil, incluso apoyan
y actúan junto al que creen será el ganador
seguro: el acosador. Si esos testigos mudos no existieran,
no existiría jamás el acoso.
dD: ¿En qué medida
afecta a la productividad de un trabajador ser víctima
de acoso laboral?
R: El mobbing no es un juego patológico con
resultado cero en el que el fracaso de uno permite la
victoria del otro. Al contrario, aquí pierden
todos: la víctima en primer lugar (por las consecuencias
tan negativas para su salud) pero también la
empresa, ya que el clima de tensión lleva a una
caída generalizada en el rendimiento.
Cuando el acosado no cuenta con estrategias de afrontamiento
eficaces y no hay apoyo social o es muy escaso, incluso
si lo hay, pero no es efectivo, perderá totalmente
la salud.
dD: Al igual que ocurre con víctimas
de otras agresiones, ¿sufrirmobbing puede
dejar secuelas de por vida?
R: Sí, fobias, excesiva desconfianza en los
demás, mareos, problemas de tics nervioso, lapsus
de memoria, etc. En fin, como bien dice en mi libro
Joaquim Vilargunter, presidente de la asociación
contra el mobbing en Cataluña AVALC, www.avalc.es,
las secuelas dependerán de la edad de la víctima,
de la intensidad del acoso y del apoyo del entorno más
cercano.
dD: En su libro se ha rodeado de
expertos como son jueces, abogados, catedráticos,
psiquiatras, psicólogos éstos últimos
¿qué consejos dan?
R: Que la víctima debe ir con la cabeza muy
alta, no hizo nada malo, no debe callarlo, los que deben
sentir vergüenza de sus actos son los acosadores
y, este libro y esta entrevista y todo lo que se pueda
hacer para divulgar el tema, debe servir para que las
víctimas se atrevan a denunciarlo. Todo el mundo
debe ser tratado con dignidad, sea cual sea su origen,
raza, creencias, estilo de vida, etc.
dD: Con la crisis, ¿se detectan
más casos de acoso?
R: En la empresa privada, ante el miedo a ser echados,
hay muchos pelotas con ganas de pisar y
se aguanta lo indecible, pero en la empresa pública
éste no es el caso.
dD: ¿Cree que las empresas
y la Administración están preparadas para
gestionar este tipo de casos?
R: En la Administración tienen excelentes protocolos
de prevención de riesgos laborales. El problema
es que no se ponen en práctica y dejan a la víctima
totalmente sola y aislada. En la empresa privada, aún
están más lejos.
dD: ¿Cuál debería
ser el rol de los sindicatos en esta materia?
R: El debería de su pregunta ya
dice que no lo hace aún. Los sindicatos, hoy
por hoy, se limitan a aconsejar a la víctima
que recurra al servicio jurídico que será
un poco más asequible y poco más.
Deberían luchar junto a la víctima. Los
que realmente luchan son las asociaciones, creo que
no están suficientemente reconocidas y en realidad
son las únicas que de verdad apoyan y ayudan
a las víctimas, haciéndole ver que su
caso no es único y aconsejando todo tipo de salidas,
terapéuticas, de mediación y jurídicas,
si es necesario.
dD: Como experta en este tema, ¿cuántos
casos cree que se denuncian y cuántos quedan
ocultos por el temor al trabajador a perder su empleo?
R: Yo no soy experta en absoluto, expertos son los
colaboradores que han participado en el libro. Soy una
víctima que ha pasado por todas las etapas posibles,
eso sí.
Por miedo, no se denuncian muchos casos de maltrato
laboral. En la Administración, se pide traslado
o se piden bajas largas que acaban en incapacidad permanente
total o absoluta por la pérdida de salud.
Por desgracia, la gran mayoría de casos quedan
ocultos. Mi consejo es que se denuncie, si la salud
lo permite. Se gana, aunque sólo sea en dignidad.
dD: ¿Ampara la Ley como debiera
a los trabajadores acosados?
R: Sí, lo que falta es sensibilidad o incluso
formación suficiente para ponerla
en práctica.
dD: ¿Considera que la sociedad
es consciente de esta problemática?
R: Por desgracia, no. El acoso escolar lo he vivido
como profesional de la enseñanza, más
de una vez, y todo el mundo se pone de parte de la víctima.
En el acoso sexual, lo mismo, pero desgraciadamente,
en el acoso laboral, dado que la mayoría de acosadores
son personas con poder o incluso, cargos de libre elección,
la víctima no tiene la consideración social
que debería. Tendemos a apoyar al que sabemos
que es el ganador seguro y no será nunca la víctima.
fuente: diarioDirecto
::Acoso Moral Laboral
ESPAÑA
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