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ACOSO LABORAL - MOBBING



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HISTORIAS REALES

URUGUAY - MONTEVIDEO
La historia de María

María es una joven profesional, que se doctoró con 22 años. Ingresó mediante concurso de oposición y méritos a una entidad altamente jerarquizada. Comenzó su labor a principios de 2008, siendo su supervisora inmediata V: licenciada que dobla en edad a María.
Al principio todo eran sonrisas de parte de V, mientras María ocupaba su lugar con "perfil bajo". Pasaron los primeros días y uno de ellos, al pasar, V le recuerda a María que ella aún está a prueba. María comienza a preguntarse: "tendré que comenzar a buscar un nuevo trabajo?", "estarán desconformes conmigo?".
Estas interrogantes la llevan a reflexionar lo siguiente:

a) los trabajos que se le asignan son muy inferiores a su capacidad,

b) no se le ha proporcionado ningún material de consulta, pese a haberlo solicitado.

Todo transcurre en la monotonía típica del llano, hasta que por fin un día le asignan para informar un asunto complejo. María reitera su pedido de material de consulta y como no obtiene una respuesta, comienza a llevar sus propios libros al trabajo. Terminado su informe, María le entrega una copia del mismo a V. Para sorpresa de María (dada la carencia de conocimientos de V en la materia), V le devuelve su escrito ordenándole: a) "hacelo más chico", y b) "cambiá el tipo de letra de arial a arial narrow". Por su parte tachó algunas palabras, sustituyéndolas por sinónimos. Esta actitud extrañó, a la vez que irritó en su fuero interno a María, pero para evitar enfrentamientos hizo lo que se le ordenó. Rehecho el informe, impreso y firmado V le pregunta a María "y esta es tu firma?"; a partir de ese momento a María se la comienza a conocer en la institución como "la de la firma rara".
Desde de ese entonces comienzan a sucederse una constante serie de episodios de esa naturaleza, hasta llegar el día en que a María le toca sugerir la aplicación de una medida sancionatoria respecto de una empleada de la institución que "estaba fichada" por V, hecho que era vox populi. María elabora su informe, expresando los fundamentos del mismo y sugiere la adopción de una determinada medida. V, desconforme con lo sugerido, se irrita visiblemente y solicita a María que cambie lo ya informado y sugiera una sanción mayor. María explica a V que su solicitud no es admisible pues una sanción más severa sería ilegal. A esa altura la indisposición de V respecto de María se va tornando evidente.
Desde un tiempo atrás, María ha notado cambios en su vida: está más irritable, llega exhausta a su casa, su cabeza le duele con frecuencia, le es difícil conciliar el sueño y una vez ha logrado dormirse, pesadillas relacionadas con su trabajo la asaltan. Comienza a ser tratada por contractura muscular en hombros y cuello, mas la afección no cede con la medicación recetada. Los relajantes varían, pero María cada vez está más contracturada. Ya en su hogar no logra dejar de hablar de lo que acontece en su trabajo, de las "correcciones" de V sobre sus dictámenes, y de lo que la angustia trabajar en un sitio donde V pretende controlarlo todo: desde el tiempo que María toma para almorzar, hasta lo que escribe en el ordenador.
María observa que A, Z y G -tres personas que trabajan en la misma institución- son el blanco en la mira de V, y que ésta apela a sus últimos recursos para hacerlos caer en descrédito: sugiriendo que están locos, enfrentándolos contra todos y todo, imitándoles la voz, los gestos y gastando bromas acerca de sus creencias religiosas entre otras. Tales acciones tienden a un único fin: expulsarlos de la organización. María, sensible y humanista observa ese panorama y trata de apaciguar los ánimos, mas V no parece tener límites y por el contrario se la ve disfrutar con la tensión generada. Cada desplante de V hacia A, Z, o G provoca en María un sentimiento de frustración por no poder aliviar la tensión, así como un dolor "empático" que se manifiesta a través de la aceleración de su pulso y una creciente puntada en el pecho.
Transcurren unos tres meses y el dolor en el pecho ahora se ha instalado para no desaparecer. Variados tics musculares y ganas de llorar comienzan a convivir cotidianamente con María. Un día, no soportando más el dolor torácico se retira de la oficina rumbo a una emergencia médica, donde es atendida y se le realiza un electrocardiograma que sale "perfecto". El médico la interroga y ella se larga a llorar. María es dada de baja médica y se le recomienda descanso a la vez que se le sugiere consulta con un psiquiatra.
María ya no puede sacar de su cabeza la imagen de V -su supervisora- hablando sola. Comienza a recordar las veces que la veía hablando consigo misma… la sonrisa de satisfacción en su rostro cada vez que la llamaban "jefa"…
Al reintegrarse, su supervisora la increpa con ferocidad. María ante la evidente hostilidad de V solicita una entrevista con E -jefa inmediata de su supervisora- la cual es concedida. Para estupefacción de María, al ingresar al lugar de entrevista se encuentra a V sentada al lado de E. Cruza fugazmente por la mente de María la idea de renunciar, pero no quiere darles el gusto: ese trabajo lo ganó "en buena ley". V increpa a María acerca del motivo de su evidente malestar en la oficina, ante la mirada complaciente de E. Luego de una tensa reunión, E decide trasladar a María a otra sección, mientras V le pregunta si se siente capacitada para trabajar. V le advierte que en la nueva sección va a tener "mucho trabajo" y agrega "quizá tú no puedas con él". María -responsable en extremo- afirma que no le teme al trabajo.
Días después María es trasladada a su nuevo lugar. Al ingresar, piensa que ha arribado al paraíso, el ambiente es más agradable, más distendido y afortunadamente va a trabajar codo a codo con sus colegas. Incluso está N una profesional de su edad, muy risueña con quien traba una relación más estrecha. N se acerca a María, comen juntas y hablan de cosas cotidianas. María agradece al fin haber encontrado un lugar tan agradable para trabajar, pese a que ese departamento desde hace ya dos meses está acéfalo.
María está aprontando su boda, y solicita oportunamente el beneficio de "licencia por matrimonio" correspondiente a su régimen. La solicitud es rechazada por V (su ex jefa y encargada de personal), no de forma manifiesta sino dejando correr el tiempo. La solicitud de María comienza a viajar de un lado para otro, de un asesor a otro. María no logra comprender, cómo existiendo normas precisas que amparan su derecho, le hacen transitar un calvario por tan solo tres días de licencia.
Concomitantemente, asume la jefatura del departamento en que actualmente trabaja María, R, un colega de esta muy cercano a V. Tras un agónico periplo, pocos días antes de la boda le conceden la licencia especial. En lo cotidiano el vínculo con N es bueno, al punto que N lee en la ceremonia de boda de María.
Al regresar de su luna de miel, María se encuentra con un cúmulo infernal de asuntos para informar, y cuál de todos más urgentes! A partir de su retorno María comienza a recibir su dosis diaria de labor "extra"… Pronto percibe que si pretende hacer su trabajo seriamente, dado el volumen de asuntos -asignados por R- la realización es de imposible cumplimiento. Paradójicamente cuanto más trabaja, más tareas le encomiendan.
Por su parte, R su nuevo jefe (compinche de V), la trata en forma distante. En las tardes cuando ingresa R a la oficina, es una persona con N y otros colegas, y otra muy distinta y distante con relación a María. R, de lenguaje chabacano -y muchas veces soez-, evita mirar a María y si algún intercambio de palabras existe entre ambos, es mínimo y serio. R jamás se digna contestar los mails de María, ni los de trabajo ni los enviados por esta en oportunidad de Navidad o Año Nuevo.
Una tarde R llama a María a su despacho. Entre otras cosas le dice que es la profesional del área que más retrasos tiene, y que si eso no cambia va a tener que "lamentablemente" informar en contra de la renovación de su contrato. María angustiada y turbada, redobla sus esfuerzos y ya no trabaja ocho horas, sino nueve y a veces más de diez, pero por más que trabaje la labor se multiplica exponencialmente.
R intensifica los llamados a su despacho, especialmente cuando los compañeros que sostienen y apoyan moralmente a María ya se han retirado. Varias veces esos llamados se hacen en presencia de C y N. Los temas objeto de censura son básicamente "diferencias de estilo" y la repulsa de R ante la firma de María, cuando agrega a su apellido paterno el apellido de su esposo. En otras oportunidades R le pide -o más bien ordena indirectamente- que cambie el contenido de sus informes, la califica de "agresiva" porque solicitó la ratificación de una actuación administrativa… Le son anuladas solicitudes a otros departamentos, lo que le impide acceder a información necesaria para el desempeño de su labor.
El colmo ocurre cuando María solicita una documentación con carácter urgente en virtud de la perentoriedad de los plazos que la apremian, y C perteneciente al staff administrativo, impide el cumplimiento de lo solicitado por María.
María cae enferma, está agotada ya. Casual y -coincidentemente- se inicia un procedimiento mediante el que se le pretende endilgar un comportamiento "incorrecto": se enferma mucho últimamente. María presenta una nota con sus descargos y el asunto muere ahí, pese a la impotencia que siente contra esa arbitrariedad. Tiempo después R, la llama para decirle que no comparte el tenor de la nota de descargos, que él no la habría escrito así y deja entrever que el haberse defendido en resumidas cuentas le va a costar caro. Concluida esa entrevista R, se aleja de María al punto de casi no dirigirle la palabra.
Un grupito afín a R y V, entre los que se encuentra N -antes compañera cercana de María- disfrutan sus tardes buscándole motes despectivos, y al final deciden denominarla "Alicia en el país de las maravillas". Rumores varios, cuchicheos, risitas solapadas, silencios abruptos son tan sólo alguna de las actitudes que despliega el grupo referido respecto de María.
R continúa llamándola por nimiedades. Le pide que sustituya una palabra por un sinónimo que a su juicio es mejor, etc, etc, etc. En una oportunidad desaparecen tres asuntos a cargo de María, C genera alarma, pero las aguas se calman cuando María expresa que va a denunciar la desaparición de los mismos ante la justicia… Al día siguiente, los expedientes misteriosamente aparecen, juntos, sobre el escritorio de R.
Finaliza el año y con él comienza la incertidumbre acerca de la renovación -o no- del contrato de María. Los rumores en torno a tal renovación corren como reguero de pólvora dentro de la organización. Pasan los días: R la ve diariamente pero no le dice una palabra acerca de su renovación. María se retira de licencia un miércoles, al día siguiente jueves comienzan sus vacaciones.
El jueves, a la tarde María se acuesta a dormir una siesta. Es un alivio para ella no tener que ir por unos días al ''infierno" como denomina a su trabajo. De todos modos, si bien es muy merecido el descanso que tiene una pregunta no deja de inquietarla: le renovarán el contrato? Si le renuevan va a conservar el trabajo y su economía no se va a resentir… pero: si no se lo renuevan? Su economía tendrá que ser modificada, tendrá que comenzar a buscar un nuevo trabajo, aunque quizá gane en salud alejándose de ese ambiente que arde de envidia e intrigas. En fin, no debe pensar en eso, ahora tiene que descansar y dormir le sentará bien. Poco después, ha comenzado a relajarse y se dispone a dormir. Precisamente a las 15.15 hs -de su primer día de licencia- suena el teléfono. Reconoce el número y eso ya le da calosfríos. Atiende el teléfono y es C quien con una voz melosa y ladina le dice: "Ahhh, no me acordé que hoy salías de licencia… perdón que te llame pero R necesita hablar contigo, y dice que va a estar hasta las 17.00."; María le pregunta que sobre qué tema desea hablarle R, y C le responde que "es por un asunto de tu interés".
María se debate entre ir o no ir. Nada la obliga a ir, está de licencia y su jefe R la ha visto diariamente desde hace unas dos semanas… Por otra parte María ya dio su palabra afirmativamente, con lo que sí o sí va a concurrir. Para María los compromisos se sellan con la palabra. Comienza a vestirse, mientras su pecho late aceleradamente.
En un caluroso jueves de enero de 2010, María arriba a la cita. C trata de ocultar una extraña sonrisa. R la espera más simpático que nunca: jamás lo había visto tan bien dispuesto en su trato hacia ella. R le dice que no es agradable lo que tiene para anunciarle pero que esa es su función. R le comunica a María que no va a ser renovado su contrato entre otras "razones" porque no la ve cómoda allí, y "diferencias de estilo" insuperables. Esas las "razones" confesables…

LO INCONFESABLE…

Quizá el que María no se prestara para títere profesional, no rindiera pleitesía ni a R ni a V, no claudicara jamás a sus principios, no perteneciera al partido político dominante en la institución y para colmo fuera doctora con tan sólo 22 años… quizá, esas -entre otras- fueran las inconfesables pero verdaderas "razones": de todo.

Desde enero de 2010, María no trabaja más en la organización.
Una tarde de mayo, la llaman de un importante buffet del medio, a su domicilio. Una novel colega denominada U le dice a María que consiguió su número telefónico a través de la guía. Le pide disculpas por contactarla a su casa pero dado que María no la puede atender en su lugar de trabajo, se vio forzada a ubicarla de ese modo.
María no entiende de qué le están hablando, por lo que le pregunta a U a qué se refiere.
U le explica: desde setiembre de 2009 te he estado llamando al organismo, y siempre me dicen lo mismo: "esa no está en su escritorio", "está comiendo", o "llamala después, ahora debe estar en recursos humanos". U agrega, "hoy incluso estuve ahí, pregunté por ti y me dijeron que no estabas, que estarías comiendo".
María queda estupefacta. Re-interroga a U: "explícame por favor, no entiendo: cuando fue la última vez que estuviste en el organismo?". U reitera "hará una hora que estuve allí, regresé y busqué tu teléfono porque necesito sí o sí hablar contigo. Cuándo regresas? Cuándo puedes atenderme? Si fuera posible hoy, te lo agradecería", culmina U.
María, aún anonadada pasa a explicarle a U, que ella desde enero de 2010 ya no trabaja más en la institución. Informa a U que a ella nunca le comunicaron llamada alguna de su parte.
Ninguna de las dos colegas termina de entender lo ocurrido. O más bien, una de ellas sí, lo comprende: todo ha sido parte del plan diabólico elaborado en su contra; ni aun estando fuera ya, de la institución, ha dejado de ser importante para tan mezquinas y pequeñitas almas como las de C…

El nombre de las personas intervinientes ha sido cambiado, así como los datos concretos que pudieran permitir la identificación de la empresa o institución relacionada, a los efectos de preservar ambas identidades. Sin perjuicio de lo manifestado, las historias conservan los datos esenciales que hacieron a la misma realidad.

Colaboración de María

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