|
LEGISLACIÓN
Revista
Jurídica de LexJuris de Puerto Rico Volumen 8 Marzo
2006 Núm. 1
Grados de Acoso Moral o "Mobbing" 
Por Luz Migdalia Vélez Rodríguez, Ph.D.*
fuente: http://www.lexjuris.com/revista/opcion1/2006/Grados
de Acoso moral.htm
El término "mobbing" procede del inglés
"to mob", que significa acosar, asaltar, atropellar,
atacar en masa a alguien. A partir de esta definición
quedarían excluidos bajo la denominación
de acoso moral aquellos conflictos pasajeros y localizados
en un momento concreto, ya que se entiende que estos
son inevitables en el ámbito de las relaciones
humanas y, como tal, en el ámbito laboral.
Aunque tradicionalmente se ha considerado la autoexclusión
de la víctima de su puesto de trabajo como el
objetivo de los ataques del agresor, actualmente se
señala que esta finalidad no es imprescindible
para determinar una situación de acoso laboral.
Se insiste más sobre la "maldad" de
las conductas o la agresión a la dignidad e integridad
de las personas. Independientemente de si tales conductas
encierran en sí la intención de conseguir
la dimisión del trabajador. De cualquier manera,
independientemente de la finalidad última del
acoso moral, estas conductas agresivas van a suponer
un importante daño físico y psicológico
para las víctimas, así como daños
económicos para la organización y la sociedad.
Diversos autores han investigado acerca del "mobbing"
y han sido varios los términos empleados para
referirse a este fenómeno. No obstante, a pesar
de que no existe unanimidad en su determinación
ni una definición generalmente aceptada, es posible
señalar tres características presentes
en todas ellas que nos permiten delimitar el acoso moral
como tal:
o La sistematicidad y persistencia de la acción.
o Los efectos devastadores a nivel físico y psicológico
que sufren las personas sometidas a estos ataques, además
de los daños sociales y económicos para
la organización.
o La diferencia de poder (informal o formal).
El acoso moral no se debe entender como un hecho puntual
y concreto. Más bien nos referimos a él
como un proceso que en su evolución va adquiriendo
diferentes grados, hasta que llega un momento en que
la víctima es incapaz de hacer frente por sí
sola a los acontecimientos que van sucediendo. El grado
es determinado por la intensidad, duración y
frecuencia con que aparecen las diferentes conductas
de acoso. Se distinguen tres grados:
o Primer grado: La víctima
es capaz de hacer frente a los ataques y de mantenerse
en su puesto de trabajo. Hay quienes ignoran las burlas,
humillaciones y quienes encaran a sus agresores. A pesar
de ello, la víctima no puede evitar sentir desconcierto,
ansiedad e irritabilidad ante lo que le está
sucediendo.
o Segundo grado: En
esta situación de acoso resulta difícil
que la víctima pueda eludir los ataques y humillaciones
de las que es objeto. Algunos síntomas que pueden
llegar a manifestar aquellos que han sido expuestos
de manera prolongada y sistemática a tales ataques
son: alta presión sanguínea, insomnio,
problemas gastrointestinales, dificultades de atención
y concentración, aumento o pérdida excesiva
de peso, síntomas depresivos, abuso de sustancias,
evitar toda situación relacionada con el conflicto,
o aparición de fobias.
o Tercer grado: Cuando
se llega a este grado, los daños psicológicos
que padece la víctima requieren de tratamiento
especializado. Algunos de los síntomas indicadores
de una situación de acoso de tercer grado son:
depresión severa, ataque de pánico, accidentes,
conductas agresivas, o intentos de suicidio.
La reacción de la persona ante una situación
varía en función de sus características
personales. Así mismo, las consecuencias que
los ataques que el agresor tiene sobre el individuo
también están influenciadas por factores,
tales como las capacidades y recursos de afrontamiento
de la víctima ante las situaciones conflictivas
y apoyo social con que cuenta, etc. En cualquier caso,
los efectos son devastadores y llegan a afectar varios
ámbitos de la vida de los acosados. Además,
no sólo implica consecuencias negativas para
las víctimas, sino que de la misma manera se
ven afectados los familiares de éstas, la propia
organización y la sociedad en su conjunto. Los
actos de violencia en el trabajo provocan alteraciones
en las relaciones interpersonales, la organización
del trabajo y el entorno en su conjunto y además
crean consecuencias devastadoras para la salud del individuo.
En definitiva, cuando el acoso moral aparece en la organización,
los costos tanto a nivel humano como a nivel productivo
y económico son muy altos.
Factores precipitantes
En el origen del "mobbing" no es posible encontrar
una relación lineal "causa, efecto".
La causa inmediata es, seguramente, una decisión
personal, pero existe un acuerdo generalizado en señalar
ciertas condiciones del trabajo como "circunstancias
favorecedoras", circunstancias cuya corrección
prevendrá de manera eficaz el acoso.
Las siguientes preguntas pueden ayudar a reconocer si
en la empresa se está produciendo algún
caso de "mobbing":
1. ¿Ha cambiado algún empleado radicalmente
de comportamiento?
2. ¿Alguien que no faltaba nunca al trabajo
sufre ahora de ausencias frecuentes y prolongadas?
3. ¿Rinde poco alguien que antes rendía
mucho más?
4. ¿Ha recibido de un empleado quejas reiteradas
sobre el comportamiento de uno de sus superiores?
5. ¿Algún empleado se encuentra marginado?
6. ¿Ha percibido algún comportamiento
incorrecto o fuera de tono?
7. ¿Algún empleado le ha comentado que
algo no va bien en la empresa?
Los agredidos deben formar parte activa de la discusión
del problema y de su solución, hablando entre
sí y hablando a los otros, pasando del relato
emocional al relato objetivo del proceso de acoso. Es
necesario denunciar las situaciones denigrantes, superar
la vergüenza ocasionada por el "mobbing"
y hacer visibles las prácticas acosadoras en
el mundo del trabajo, para que la organización
reconozca y repudie a los que de una forma u otra practican
esta nueva forma de violencia que trae enormes perjuicios
para la salud de las víctimas y para la empresa
que tolera estos abusos.
En general, el riesgo de que aparezca acoso moral es
menor cuando existen grupos de trabajos excelentes,
una comunicación frecuente y abierta y prácticas
adecuadas de resolución de conflictos. Dicho
de otro modo, en una organización sana no se
desarrollaría, o al menos sería más
difícil, un cuadro de acoso moral con las conductas
ya descritas, fuera cual fuera su origen o causa inmediata.
Estas "circunstancias favorecedoras" tienen
que ver, principalmente con la organización de
la empresa, su gestión en cuanto a los conflictos
y la inexistencia de métodos eficaces para la
resolución de los mismos.
Prevención del acoso
moral
El diccionario de la Real Academia de la Lengua define
la prevención como la "preparación
y disposición que se hace anticipadamente para
evitar un riesgo." Son, por lo tanto, todas aquellas
actuaciones y medidas que tomemos en el puesto de trabajo
para evitar la pérdida de salud de los trabajadores.
En función de las consecuencias que queramos
evitar, la prevención actúa en distintos
niveles:
o Prevención primaria:
todas aquellas medidas cuyo objetivo es evitar tanto
la aparición del acoso, como las conductas violentas.
o Prevención secundaria:
su finalidad consiste en evitar las consecuencias del
conflicto; la patología. Son medidas que se toman
sobre individuos y sobre colectivos.
o Prevención terciaria:
actúa sobre las complicaciones tras la aparición
de los efectos. En este caso, las medidas se toman principalmente
sobre el individuo.
La prevención se apoya en el conocimiento de
las causas del fenómeno. Si actuamos sobre las
causas impediremos el desarrollo de las conductas violentas.
Nos apoyaremos en evitar las "circunstancias favorecedoras"
cuya presencia define lo que se llama "organización
tóxica", para desarrollar estrategias de
prevención.
Si los empleados/as en la organización se sienten
motivados, reforzados y se ven trabajando en un ambiente
de trabajo bueno, congruente, podríamos decir
que sería más difícil que aparezcan
episodios de "mobbing" ya que nadie se va
a sentir aislado o amenazado. La clave fundamental para
eliminar esta "plaga" del mundo laboral, es
la participación de los diversos agentes implicados.
Para evitar el acoso no basta con no cometerlo, es necesario
no permitirlo.
La autora es psicóloga industrial/
organizacional con especialidad en consejería laboral.
Puede contactarla llamando al (787) 360-6676 o escriba
al correo electrónico dra.velez@prw.net
|