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PRENSA
ESPAÑA
CGT
denuncia el caso de un trabajador del grupo SADA acosado
por la empresa con la complicidad de UGT Y CC.OO
Salvador Escrivá emprenderá
también acciones legales contra CC.OO. y UGT por denegarle
el auxilio en una situación de acoso laboral “Han sido
cinco años de infierno” explica Salvador Escrivá, el
trabajador de 47 años víctima de mobbing en el Matadero
del Grupo SADA, perteneciente a la multinacional holandesa
Nutreco y ubicado en la localidad valenciana de Sueca.
El acoso acabó
el pasado 6 de febrero en lo que es ya un final previsible
y recurrente, un despido fulminante por motivo disciplinario.
Así, en este momento, los juzgados valencianos
deben decidir sobre dos hechos : la existencia y condena
del mobbing contra Escrivá, mediante sentencia
tras el juicio sobre derechos fundamentales y de tutela
de la libertad sindical que se celebró a mediados
de enero y sobre la nulidad del despido reclamada por
el afectado a instancia de la CGT.
La historia de Salvador comenzó hace un lustro
tras 15 años de expediente laboral intachable.
Hasta que salió elegido como delegado de prevención
y salud laboral por CC.OO. era considerado por la empresa
un empleado ejemplar. Sin embargo, su trayectoria se
truncó al iniciar una lucha sindical tan necesaria
como indeseada por los dirigentes empresariales. De
la noche a la mañana, como sucede a miles de
trabajadores víctimas de acoso laboral, pasó
a ser un apestado. Comenzó una campaña
de distorsión de su imagen profesional, le relegaron
a realizar funciones de menor responsabilidad, cambiaron
la cerradura de su despacho sin previo aviso ni explicación
alguna
Y Escrivá cayó enfermo con
un trastorno de angustia reactivo por conflicto laboral.
Afortunadamente, Salvador Escrivá, nieto de uno
de los fundadores de la UGT, contaba con dos armas :
su férrea voluntad de luchar contra la injusticia
y por su dignidad y el respaldo del sindicato al que
estaba afiliado
pero sobre este último
aspecto se equivocó.
Yo podía estar preparado para una actuación
de este tipo por parte de la empresa pero jamás
me lo hubiera esperado de un sindicato, se lamenta
Salvador. Y es que, cuando sólo faltaban 10 días
para la celebración del juicio por mobbing contra
SADA, un juicio que probablemente hubiera ganado porque
contaba con un informe favorable de la Inspección
de Trabajo e innumerable documentación, el propio
sindicato le convenció de que suspendiera la
demanda porque ellos lo habían arreglado
todo y la empresa había rectificado.
Pero nada más lejos de la realidad. Salvador
renunció a la vía judicial pero se encontró
con dos sorpresas : que su situación laboral
era incluso peor que antes y que los dos compañeros
de CC.OO salieron del sindicato para uno de ellos convertirse
en encargado de la empresa Matadero del Grupo SADA (antes
era un simple operario) y el otro, liberado de CC.OO.,
pasó a trabajar como asesor laboral en un buffet
de la plaza del Ayuntamiento de Valencia.
Casualmente, el otro agente social, la
UGT, salió al rescate. Pero las promesas se quedaron
en nada : Salvador quiso seguir adelante con la denuncia
y se encontró con demoras, excusas y, finalmente,
el veto del sindicato para formar parte del Comité
de Empresa a pesar de que había sido elegido
como miembro en unas elecciones primarias. Contrario
a la resignación, buscó explicaciones
y, al no obtenerlas, se marchó a la CGT.
En unos pocos meses, gracias a los servicios jurídicos
de la Confederació General del Treball, Salvador
Escrivá ha llevado a juicio al Grupo SADA, juicio
que tuvo lugar el pasado 16 de enero y que contó
con la declaración de UGT en calidad de testigo
a favor de la empresa.
Pocos días después se encontró
con la mayor de las sanciones, un despido fulminante
acusado de haber telefoneado en varias ocasiones a la
India. Es totalmente falso, muchos empleados tienen
acceso a ese teléfono y yo jamás he llamado
a la India. La empresa no puede demostrar esa falsedad
y yo quiero que se investigue a fondo. Hay cámaras
de seguridad, grabaciones, que salgan a la luz.
Ahora, Salvador está a la espera de que la justicia
se pronuncie. Me ofrecieron un puesto de trabajo
mejor si renunciaba a la lucha sindical y después
mucho dinero por irme. Pero lo que yo quiero es que
se haga justicia, que se ponga límite a la impunidad
con que la empresa ha violado principios básicos
y que se conozcan las corruptelas y complicidades inconfesables
de los agentes sociales. Lo hago por dignidad, pero,
sobre todo, por las generaciones venideras, no debemos
transigir con lo que está ocurriendo. Es una
cuestión de responsabilidad.
Para más información, Salvador : 665
61 74 90
fuente: rojoynegro.info
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