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PRENSA
URUGUAY
Denuncian purgas y "política del terror" en Instituto
del cáncer
Caos en la política
sanitaria. Renunció el director y desplazaron a jerarca
Lo atribuyen a una "maniobra" del director de ASSE,
Alfredo Silva, para colocar a funcionarios gremiales
al mando | w Se repitió falla de febrero cuando se rompió
la heladera.
PAULA BARQUET
Una nueva maniobra de Alfredo Silva genera denuncias
de "persecución" en ASSE: el organismo
destituyó sin fundamentos formales a una jerarca
del Instituto del Cáncer y en su lugar designó
a un administrativo de la Federación de Funcionarios.
Carmen Vallejo trabaja hace 32 años en el Instituto
Nacional del Cáncer (INCA). En 1999, mediante
concurso de oposición y méritos, fue designada
directora administrativa del instituto. Hace casi dos
meses la cesaron de sus funciones, le redujeron el salario
un 30% y le asignaron una tarea administrativa. No le
dieron motivos.
Vallejo accedió a contar su historia a El País,
aunque declinó hacer valoraciones al respecto
"por temor a que la cosa
empeore". La ex jerarca, afín al
Partido Nacional, actualmente está de licencia
porque aún está muy afectada, entre otras
cosas porque pasó de cobrar 57.000 pesos nominales
a 19.000.
Fuentes del instituto dijeron a El País que
en el caso de Vallejo se dio una "persecución
política" que también sufren otros
jerarcas blancos.
En lugar de Vallejo, el directorio de ASSE designó
a Pablo Seoane, un funcionario administrativo del INCA,
tesorero de la Comisión Interna y militante de
la Federación de Funcionarios de Salud Pública
(FFSP).
Las dos resoluciones, a las que accedió El País,
fueron tomadas el 30 de marzo: la de Vallejo, firmada
por todos los miembros del directorio menos el nacionalista
Alejandro Draper, no incluye motivos; la que establece
el ascenso de Seoane afirma, en tanto, que este "reúne
los requisitos de capacitación y experiencia
necesarios".
Consultados por El País, ni el directorio de
ASSE ni la dirección del INCA se hacen cargo
de haber promovido el cambio.
El representante de los trabajadores en el directorio
de ASSE y delegado de la FFSP, Alfredo Silva, deslindó
toda responsabilidad en la decisión y aseguró
que el cese de Vallejo no fue impulsado desde el directorio,
sino que "surgió de la dirección
del instituto".
"Los motivos fueron valorados por el equipo de
gestión (del INCA), que tiene esa potestad; supongo
que habrán sido funcionales", señaló.
Agregó que cuando el tema llegó al directorio
"ya estaba el proceso discutido" y por eso
"no se habló de motivos".
Por su parte, la subdirectora del INCA, Lilián
Aristimuño, afirmó que "el cese de
Vallejo y la designación de Seoane fueron resoluciones
del directorio de ASSE". Aclaró, incluso,
que "esas remociones no son potestad de la dirección"
sino que son "tema del directorio". Dijo no
saber siquiera de qué partido político
es Vallejo. "Según tengo entendido, fueron
motivos funcionales", agregó.
En tanto, el director del INCA, Mario Varangot, renunció
hace una semana por "motivos personales",
según comunicó a ASSE. El País
intentó comunicarse con Varangot pero no respondió
las llamadas. Extraoficialmente, los funcionarios dicen
que "no soportó la presión"
y que "se vio sobrecargado por los conflictos".
En su lugar quedó Aristimuño como directora
interina.
TERROR. Las fuentes afirman que la "persecución"
alcanza a muchos jerarcas y funcionarios, no solo los
del Partido Nacional. Según ellos, "todo
empezó" cuando nombraron a Aristimuño
como subdirectora y a Andrea Valle como adjunta de dirección,
en septiembre de 2010.
"Desde que llegaron ellas pareciera que quieren
destruir todo y aplican una política del terror.
Saltean a todos los jerarcas, a todos los compañeros
tienen algo que criticarles. La cosa ha cambiado mucho
acá", se lamentó una funcionaria.
Ambas "están muy vinculadas al gremio",
dijeron las fuentes. Según pudo saber El País,
Aristimuño fue designada directamente por Alfredo
Silva y responde a sus intereses.
Los consultados acusan a las dos jerarcas de haber
mudado el INCA al nuevo hospital "a prepo"
en enero, cuando aún no estaba terminado. El
edificio fue inaugurado por el entonces presidente,
Tabaré Vázquez, en agosto de 2009.
Dijeron a El País que no funciona la cocina
y que a los enfermos les sirven comida de catering.
Además, han tenido serios problemas con las calderas,
ya que no hay técnicos que sepan usarlas; también
ha habido limitaciones con el ascensor.
Aristimuño confirmó las dificultades.
Dijo que la empresa constructora lo entregó sin
terminar y que ya pidió soluciones a ASSE. Actualmente
el hospital funciona con 45 camas, cuando tiene capacidad
para 90. El segundo piso está inhabilitado.
Otra fuente aseguró que Aristimuño y
Valle "han hecho y deshecho", y que en los
últimos meses "hubo situaciones que nunca
se habían dado en el instituto", en referencia
a denuncias de robos, mal funcionamiento y pérdidas
de millones en fármacos (ver nota aparte).
QUEJA. El País accedió a una nota firmada
por 13 jefes de servicios del INCA (incluida Vallejo),
en la que relatan una reunión con el director
Varangot.
"El motivo fue trasladarle diferentes inquietudes
e informarle de situaciones a las que a diario nos vemos
expuestos y que son ejecutadas directamente por la subdirectora
y la adjunta de dirección", indica la nota,
con fecha 10 de febrero.
Los firmantes denuncian "decisiones tomadas sin
el conocimiento de los referentes del área (se
asignó personal, se realizaron traslados o reestructuras
de servicios)". Afirman que "se desmanteló
el aparato administrativo de la institución"
y que hay "dificultades para obtener recursos materiales
básicos", entre otras cosas.
fuente: El País Digital
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