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PRENSA
URUGUAY
Una
ex cadete recurrió a un abogado para presentar la demanda
ante el ministerio de defensa
Denuncian maltrato contra mujeres en la Escuela Naval
Una ex alumna de la
Escuela Naval presentará una denuncia ante el Ministerio
de Defensa por maltrato físico y verbal de parte de
sus superiores. Además, iniciará una demanda judicial
por daños y perjuicios. En seis meses se fueron de baja
cinco mujeres de diez que ingresaron con el objetivo
de ser oficiales.
por Valeria Gil
Una denuncia por abuso de funciones y maltrato a una
ex cadete de la Escuela Naval será presentada
este lunes ante el ministro de Defensa, Luis Rosadilla,
por parte del abogado Carlos Romero Chiazzaro.
La joven denunciante alega haber sufrido trato
denigrante y haber sido obligada a entrenarse
físicamente pese a que su médico de cabecera
del Hospital Militar le recomendaba reposo. Así
pasó de padecer un asma leve a sufrir un cuadro
severo no controlado por los medicamentos,
por el cual debe estar medicada hasta con cuatro fármacos
distintos, según el escrito que presentará
el abogado.
En lo que va del año, cinco de diez cadetes
mujeres debieron pedir la baja por situaciones similares
a la de la denunciante. Según dijo a Ultimas
Noticias el abogado, la ex cadete describió hechos
aberrantes y graves que pueden configurar abuso
de funciones y por lo que corresponde abrir
una demanda judicial por daños y perjuicios.
La joven de 19 años ingresó este año
a la Escuela Naval para convertirse en una oficial,
pero su sueño se convirtió en una pesadilla.
Con la autorización del jefe de cuerpo
de alumnos y con un certificado médico por un
esguince y una uña encarnada, se presentó
mi hija en la escuela un día después de
lo previsto, pero por el retraso la sancionaron con
20 días de arresto a rigor, contó
el padre de la chica, Hans Harris Fernández,
a Ultimas Noticias.
Durante la sanción, la joven fue recluida en
una habitación de dos metros por dos metros en
la que le ordenaron lijar y pintar, pese a que padecía
un asma leve. Cuando la ponen a pintar se le cae
el tarro de pintura y la hacen juntar con la mano y
le traen papeles porque no se podía gastar el
aguarrás. Cuando le dan el aguarrás para
terminar la limpieza, ella siente que no puede respirar
y pide el inhalador, pero un superior no se lo autoriza,
narró el padre.
Horas más tarde, la cadete fue internada en
Enfermería. El padre relató a Ultimas
Noticias que el episodio de intoxicación
le disparó el asma y le quedó un padecimiento
crónico, que antes no tenía. Las
autoridades de la Escuela Naval no comunicaron la crisis
asmática a los padres de la joven hasta que fueron
avisados por las compañeras de clase de su hija.
Nos venimos a enterar a la una de la mañana
que las demás chicas abrieron las ventanas de
la enfermería y con una sábana le hacían
aire porque no podía respirar, contó
Fernández.
Tras la crisis asmática, la cadete consultó
un neumólogo del Hospital Militar pero no pudo
cumplir con el tratamiento recomendado por decisión
del jefe del área médica de la Escuela
Naval. Me mandaban hacer reposo y nebulizaciones
y el médico me decía que no, que me manejara
con el inhalador. Llegaban los fines de semana y me
hacían estar con las mismas actividades que mis
compañeros y era como que me volvía todo
de nuevo. Lo poco que mejoraba, me atrasaba todo otra
vez, explicó.
Durante su estadía en la Escuela Naval, la denunciante
debió soportar continuos insultos y maltratos.
La acusaron de andar con un cadete de tercer año
falsamente y la hacían llenar planillas durante
horas que decían: no debo tener relaciones con
mis superiores.
Según contó Fernández a Ultimas
Noticias, su hija fue víctima de insultos por
parte de otras mujeres de tercer año, quienes
la llamaban prostituta, en el comedor de
la institución. Me dijeron que me calentaba
la de abajo y que la de arriba no me dejaba pensar,
contó la denunciante.
Además, la joven era obligada a entrenar con
fusil y encerar los pisos pese a que el médico
de cabecera se lo había prohibido. Según
Fernández, el máximo de sanciones diarias
que podía recibir un cadete oscilaba entre 70
u 80 y la denunciante llegó a ser amonestada
hasta 260 veces en un día.
Pasé un día en el comedor que no
podía comer, estaba tratando de comer y me llamaban
y llevaba 100 sanciones en el correr de media hora.
Me ponían sanciones por mentir al ser interrogada
y no me preguntaban nada, o por estar incorrectamente
uniformada y andaba impecable. Me volvían a sancionar
porque supuestamente no había cumplido esas sanciones,
contó la denunciante.
Por disposición de un capitán, la ex
cadete no podía hacer los descargos de
las sanciones pese a que ese es el derecho que tienen
y la herramienta para defenderse. Como consecuencia
de la aplicación de las mismas, la denunciante
perdía los fines de semana libres. Es como
un arresto a rigor encubierto. Tienen que estar internados
de lunes a viernes y salir los jueves, pero como le
meten sanciones, el jueves no salen. Entonces, el vínculo
familiar lo cortan radicalmente, explicó
el padre.
LA BAJA
Al ver que su estado de salud no evolucionaba, el neumólogo
tratante le indicó la realización de un
funcional respiratorio y una radiografía, lo
que determinó que el asma se había incrementado.
Ahora tengo un asma alto no controlado por los
medicamentos, contó la joven a Ultimas
Noticias.
Según una nota del neumólogo, la
intoxicación pulmonar generada por el tóxico
de la pintura derivó en un asma severo y crónico,
no controlable. En contrapartida, la joven debe
recibir un tratamiento de por vida con cinco tipos de
inhaladores, por lo que, según Romero, se configura
el agravamiento de la enfermedad de la denunciante.
A la muchacha se le realizó una Junta Médica
en la que se le permitió continuar en actividad
y se le recomendó la realización de ejercicios
físicos progresivos. Sin embargo, el encargado
médico de la escuela le ordenó realizar
ejercicio normal, a lo que la cadete se negó
por sentirse con falta de aire.
En la noche del mismo día, la joven expectoró
sangre y se le realizó una radiografía.
Se fue al hospital en ómnibus porque no había
nafta para llevarla. De inmediato, le mandaron
reposo domiciliario y ella gestionó la baja el
mismo 12 de julio de este año por recomendación
mía, reveló el padre de la ex cadete.
Los códigos son peores
que los carcelarios
El padre de una ex cadete de la Escuela Naval, Hans
Harris Fernández, señaló a Ultimas
Noticias que se encuentra indignado por lo que tuvo
que vivir su hija cuando él estaba en Flores
pensando que ella se encontraba bien cuidada.
Los códigos que se manejan ahí
adentro de la Escuela Naval son peores que los códigos
carcelarios, sinceramente. Uno de segundo año
tiene total libertad para hacer las cosas que quiere
y siempre echan a volar la mala imaginación y
entonces las torturas físicas y psicológicas
son terribles, puntualizó.
Según Fernández, las prácticas
aplicadas por los superiores de su hija se extramilitaban
del concepto de instrucción militar
que pensaba recibir la joven al momento que ingresó
a la escuela, al tiempo que sostuvo que están
fuera de vigencia como si todavía nos encontráramos
en plena dictadura.
Antes de que pidiera la baja fui al departamento
social del Ministerio de Defensa y entregué una
nota denunciando lo que le hicieron a mi hija. Tengo
pensando llevar esto hasta las últimas consecuencias,
no tengo recursos porque soy un trabajador. Pero lo
voy a denunciar a nivel judicial y legislativo,
añadió.
Pedidos de baja para priorizar estado
de salud
Otras dos cadetes se fueron de baja de la Escuela Naval
luego de sufrir problemas de salud. Sin embargo, prefieren
mantenerse en el anonimato.
Pese a que su vocación por la carrera naval
era indiscutida, dos aspirantes a oficiales debieron
abandonar la escuela por las afecciones de salud que
padecían y la presión que se les imponía.
Ultimas Noticias dialogó con una de las jóvenes
que prefirió mantener en secreto su nombre. La
ex cadete contó que se le salió el hombro
de lugar 21 veces lo que le provocó una seria
afección por la cual debe ser intervenida quirúrgicamente.
Según explicó, el jefe médico
no le permitió el reposo necesario para curarse,
"seguía nadando y me seguía lesionando
hasta que un día me tuvieron que sacar porque
me ahogaba". Lo único que me daban para
tomar era Diclofenac y ya que no me aliviaba el dolor,
le pedía una intravenosa, pero se negaban",
indicó.
"Decidí pedir la baja porque quise priorizar
mi salud ante todo", explicó la joven, que
durante su estadía en la Escuela Naval sufrió
además una infección urinaria baja que
derivó en una infección alta por la cual
debió ser operada.
"Había mala higiene en los baños,
eso también contribuyó a que me enfermara",
asegúró a este medio.
Durante su internación y la de las demás
cadetes -en la Enfermería- se las presionaba
para abandonar la carrera. "El médico me
decía que fuera a estudiar medicina, que no servía
para nada, que no podía ser militar, que era
una deshonra para todos mis compañeros".
La misma política se usó con otra ex
cadete que abandonó la Escuela después
de que un esguince mal curado se transformara en una
tendinitis muy dolorosa. "El médico de la
Escuela me decía que no tenía nada. Lo
único que hacían era tenerme sin actividad
pero me tenían parada a pie firme y era lo mismo".
"Cuando estás más o menos bien te
mandan a hacer todo, entonces no le da tiempo al pie
para que se recupere de la lesión. Yo estuve
hasta junio y siempre discutiendo con el médico,
porque él me decía lo contrario que mi
traumatóloga. Hasta que ella envió una
nota donde deslindaba responsabilidad de mi lesión".
"Había superiores que decían que
era todo psicológico. Algunos te maltrataban
y trataban de tirarte en contra a tus compañeros.
Por ejemplo, de mañana cuando lustraban los pisos
decían: patinen más por sus compañeritas
que las que están en Enfermería no pueden
hacerlo. Mientras ustedes están acá, ellas
están allá acostaditas", contó.
Por su parte, la denunciante describió que mientras
estaban internadas en Enfermería los compañeros
de tercero las despertaban a las tres o cuatro de la
mañana con linternas: "Nos hacían
gritar tanto que parecía que me iba a desmayar",
añadió.
Denuncias de Lebel
El capitán de navío retirado, Alex Lebel,
se reunió ayer con el ministro de Defensa, Luis
Rosadilla, para ofrecerle una copia de las denuncias
que realizó la semana pasada ante la Justicia
y que involucran a oficiales y ministros de los gobiernos
anteriores al año 2005. Entre otros temas, el
marino ofreció al ministro los detalles de una
presunta canalización de compras de la Armada
hacia empresarios "amigos" del ex ministro
Luis Brezzo, tema que adelantó a comienzos de
este mes en el programa Código País, que
se emite por Teledoce. El encuentro, que había
sido solicitado por Lebel, se extendió durante
una hora y no hubo declaraciones al término del
mismo. La documentación en poder de Lebel está
a estudio de la jueza Graciela Gatti, al tiempo que
Rosadilla podrá incorporarla a las investigaciones
internas que realiza el Ministerio de Defensa.
fuente: http://www.ultimasnoticias.com.uy/
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