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PRENSA
FRANCIA
Desesperación
en cadena
La fiscalía de Versalles abre una investigación después
de tres suicidios consecutivos en Renault
El tercer muerto dejó varias
cartas en las que denuncia la dureza de sus condiciones
de trabajo
Lluís Uría | 22/02/2007 |
03:31
La primera vez se achacó a un mero desequilibrio
personal. Un ingeniero de 39 años que trabajaba
sobre el proyecto Logan en el Technocentre de Renault,
en la ciudad francesa de Guyancourt (al oeste de París),
se suicidó el pasado 20 de octubre lanzándose
al vacío desde lo alto del edificio principal,
con una altura de cinco pisos. Varias decenas de sus
compañeros de trabajo fueron testigos de aquel
último y trágico gesto de desesperación.
Su esposa explicó que desde hacía tiempo
sufría de estrés.
Nada especialmente llamativo. Cada año, entre
300 y 400 trabajadores -la cifra no es del todo fiable-
se quitan la vida en Francia en su centro de trabajo.
La muerte del ingeniero, pues, entraba en la estadística,
una cuota razonable para un centro, el sanctasanctórum
de la firma automovilística francesa, en el que
trabajan cerca de 12.500 personas y donde se están
diseñando los 26 nuevos modelos de la marca.
La segunda vez, a muchos se les heló la sangre
en las venas. Sólo habían pasado tres
meses de aquel impactante suceso cuando, el 24 de enero,
un técnico informático de 44 años,
Hervé Tison, asociado al proyecto del nuevo Twingo,
fue hallado ahogado en un estanque de captación
de aguas de Technocentre. La investigación llevada
a cabo por la policía de Guyancourt concluyó
que había sido un suicidio y calificó
a la víctima de "depresivo".
La justicia descartó cualquier vinculación
entre ambas muertes. Pero los sindicatos empezaron a
achacarlas a las condiciones de trabajo en Technocentre,
especialmente exigentes desde que el presidente de la
compañía, Carlos Ghosn, puso en marcha
el plan Power 8 para intentar levantar la situación
económica de la empresa. El balance económico
del año 2006, dado a conocer por Ghosn el pasado
día 8, confirmó el momento delicado que
pasa la compañía: las ventas mundiales
descendieron un 4% (de 2,5 a 2,4 millones de vehículos),
mientras el resultado del ejercicio cayó casi
un 15% (de 3.367 a 2.869 millones de euros).
Una semana antes, alrededor de 800 trabajadores de
Technocentre desfilaron en silencio por el recinto,
convocados por los sindicatos, para recordar a sus dos
compañeros desaparecidos y denunciar la situación
laboral. "En la violencia de estos actos, nosotros
no vemos ninguna fatalidad. Desde hace varios meses
reina en el centro de Guyancourt un clima de ansiedad",
señaló entonces el sindicato SUD. Otra
central, la CGT, denunció las presiones de la
empresa para obtener resultados, el fuerte ritmo de
trabajo, las amenazas de deslocalización, la
competencia entre técnicos... La dirección
de Renault negó toda relación entre los
suicidios -que atribuyó a causas personales-
y las condiciones de trabajo. Sin embargo, la Dirección
Regional de Trabajo constató que desde la llegada
de Ghosn a la presidencia de la compañía,
en el 2005, había un "verdadero malestar"
en Technocentre.
Dos suicidios en tres meses en el mismo centro de trabajo
no es muy habitual, pero puede responder a una mera
y fatal casualidad. Una hipótesis plausible que
quedó destrozada el pasado viernes. Ese día
fue hallado muerto en su domicilio de Saint-Cyr-l'École
otro trabajador de Technocentre, Raymond D., de 37 años,
un técnico que trabajaba en el proyecto del nuevo
Laguna. Se había colgado del cuello con su cinturón
aprovechando que su esposa y su hijo de 5 años
se encontraban fuera, de viaje en el extranjero.
Pero esta vez la víctima dejó varias
cartas. En ellas, según el diario Le Parisien,
se confesaba incapaz de asumir su trabajo -"es
muy duro de soportar", decía- y culpaba
de la situación a los máximos responsables
de la empresa. Ante ello, la fiscalía de Versalles
ha abierto una investigación oficial, con el
fin de determinar si Raymond D. pudo haber sido víctima
de acoso moral. La dirección de Renault insiste
en que "el suicidio es siempre el resultado de
una situación personal compleja" y ha llamado
a no extraer "conclusiones precipitadas".
La viuda, sin embargo, ha sacado ya las suyas: "Mi
marido sufría una presión enorme, se llevaba
los asuntos a casa y se levantaba por la noche para
trabajar, últimamente ya no podía dormir",
ha explicado.
fuente: la vanguardia.es
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