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PRENSA
URUGUAY
Van a llover casos sobre acoso moral
Carlos María Berlangieri,
Abogado experto en acoso moral en el ámbito laboral
La Justicia dictará
antes de fin de año la primera sentencia sobre
hostigamiento en el trabajo abriendo así el camino
a mayores denuncias; recomiendan a las empresas tomar
recaudos ante conductas perversas del personal intermedio
POR STELLA PUSINO | spusino@elpais.com.uy
¿Cómo se interesó
en el acoso moral en el ámbito laboral?
Este es un estudio jurídico muy particular que
siempre ha estado con cuestiones no convencionales.
Lo armé con otros colegas, cuando dejé
el Poder Judicial en 1992, siendo ministro del Tribunal
de Apelaciones. Luego las cosas se fueron dando de tal
forma que me fui involucrando en temas difíciles
como el de la responsabilidad médica. Posicionado
el estudio como especializado en temas no penales, civiles,
comerciales o de familia, nos llega el caso de una persona
que plantea un despido incentivado de una casa bancaria.
Era una mujer que yo conocía desde hacía
tiempo, con un cuadro depresivo muy profundo, aparentemente
relacionado con ese despido. El estudio negoció
un incentivo importante.
Sin embargo, no entendía por qué la despedían
de esa forma diciéndole "andáte que
te damos más indemnización que la que
te corresponde, pero andáte". Charlando
con ella descubro que había a su alrededor un
andamiaje de persecución de parte del gerente.
Persecución grosera, maltrato, hostigamiento,
de tal magnitud que la mujer solicitó asistencia
psiquiátrica y médica. Allí comienzo
a estudiar el tema. Y finalmente terminamos iniciando
el juicio contra el acosador, con prescindencia del
banco, porque ella ya no tenía vinculación
laboral.
¿Qué juzgados son
competentes para tratar estos temas?
Ese fue uno de los problemas, no se sabía bien.
Asumió este juicio un juzgado laboral, aparentemente
creo yo el acoso moral en el trabajo es un tema civil
que maneja la Justicia laboral, porque está incluido
en daños y perjuicios. También se planteó
si el despido no era parte del acoso, porque es una
forma de compensarlo. Hubo que discernir si despido
y acoso son cuestiones separadas.
En este caso quedó planteado
así...
Sí, la empresa despidió y la relación
quedó extinguida por el pago de indemnizaciones.
Este juicio contra el acosador, que comenzamos hace
casi dos años, tendrá sentencia antes
de fin de año y será la primera en relación
al acoso moral en el trabajo en Uruguay.
¿Existe la figura del acoso
en la legislación uruguaya?
No, se reduce a "daños y perjuicios".
Caratular de otra forma requiere una modificación
muy profunda de la ley. Francia reformó su código
en 2002, diciendo que "ningún trabajador
dependiente debe sufrir actos reiterados de acoso psicológico
que tengan por objeto o efecto una degradación
de las condiciones de trabajo susceptible de lesionar
sus derechos o su dignidad, de alterar su salud o de
comprometer su porvenir profesional". Pero antes
de corregir la ley, Uruguay debe reconocer que esta
conducta existe. Cuando el hostigamiento, el arrinconamiento,
la vejación, se da en el ámbito laboral
es acoso moral, un fenómeno que se produce dentro
de las relaciones que crea el contexto del trabajo.
¿Cuál es la definición
exacta del acoso moral en el ámbito laboral?
La psicología lo define en el ámbito
del trabajo como las situaciones de hostigamiento a
un trabajador frente al que se desarrollan actitudes
de violencia psicológica en forma prolongada
y que conducen a su extrañamiento social en el
marco laboral, le causan alteraciones psicosomáticas
de ansiedad y en ocasiones consiguen el abandono del
puesto por parte del trabajador al no poder soportar
éste el estrés al que se encuentra sometido.
Porque no es un hecho aislado sino que dura en el tiempo.
Nace en forma anodina pero se propaga rápidamente.
Y siempre es un conflicto asimétrico, porque
el hostigador tiene más recursos, apoyos o una
posición superior a la del trabajador menospreciado.
Pero esto existió siempre...
Sí, lo que ocurre es que la gente lo toleró
siempre, hasta que alguien se puso a estudiarlo. La
Unión Europea lo declara un problema grave. Hay,
según una encuesta de la OIT en 8 países,
1.170.000 empleados que han padecido esto. Se da más
en mujeres que en hombres, más en la administración
pública que en el ámbito privado, y hay
más varones que mujeres acosadores. Se puede
dar que tenga inicio en un acoso sexual fracasado.
¿Se da en personas idóneas?
Sí, las características sutiles son interesantes.
Hay tres grupos de sujetos pasivos: uno es el de las
personas brillantes, atractivas y de seguro envidiables,
peligrosas para el agresor que puede perder protagonismo;
otro grupo es el de personas vulnerables o depresivas
que son blanco fácil del agresor; y el tercero
trabajadores eficaces con propuestas vistas como amenaza
al estatus del agresor.
¿Y cuáles son los
rasgos distintivos del agresor?
Los acosadores descansan en un exagerada centralización
en sí mismos, demuestran falta de interés
en otras personas y necesidad de aprobación todo
el tiempo. Son egocéntricos, intolerantes a las
críticas y necesitados de admiración y
reconocimiento. Suelen ser perversos.
Se necesitará asesoramiento
de un psicólogo para tratar estos casos...
De un equipo multidisciplinario. En el caso que llevamos,
-que es uno de los casos, también tenemos un
profesor de enseñanza pública que es hostigado
por un grupo de superiores-, el gerente bancario es
un acosador de libro. Se ajusta tal cual a la descripción.
¿Cuándo lo que podrían
ser problemas de convivencia en el ámbito laboral
se convierten en acoso?
Es que no todos se convierten en víctimas, ni
todas terminan con problemas psiquiátricos. Para
ser víctima, el acosado debe sentirse inferior
al acosador e incapaz de defenderse a sí mismo.
Y esto se encuentra ligado a la organización
laboral y a la gestión de los conflictos por
parte de los superiores. Puede ocurrir que éstos
los nieguen o que participen estigmatizando a la persona
hostigada.
¿Qué detona el acoso
moral?
El detonante puede ser un incidente crítico.
"No servís ni para atender el teléfono,
andá al archivo". En el caso de la bancaria
fue una frase: "te voy a partir la cabeza con un
hacha y te voy a meter las cosas para ver si las entendés".
Con eso, nuestra cliente instaló un cuadro de
depresión aguda. El profesor hostigado se sienta
frente a mí, en el estudio y llora. No para de
llorar. Y como en este país todo se arregla por
expediente, hay toda una franela burocrática
que lo condena al sujeto a estar penando por cualquier
lado hasta que llega al lugar indicado. Y veremos qué
pasa. Estamos impugnando el comportamiento omisivo de
las autoridades ante las denuncias que él hace
dentro de la administración de su lugar de trabajo.
Es decir, lo fundamental, creo, es instalar el tema.
Esto se viene. Uruguay se demora diez años respecto
de lo que ocurre en otro países. Es clásico.
¿Por qué dice que
se viene?
Porque este es un tema casi antropológico en
Uruguay. Aquí hay grandes ollas. Donde descorra
un poco la tapa, explotan. Fui juez, no se olvide. Entonces
teníamos dos o tres casos de violencia doméstica
por semana. La gente tomó conciencia y ahora
hay 20 casos por día. Cuando el tema del acoso
se instale en la sociedad, van a llover casos, va a
ser un aluvión.
¿Hay relación entre
la disminución del peso de los sindicatos y el
hecho de que el tema del acoso comience a estar en el
tapete?
No es fácil responder esto. Creo que esto es
importante para las empresas, una especie de advertencia
para que se protejan en el manejo de la relación
con sus obreros. Los empresarios tienen que saber que
esto existe y tienen que prepararse para afrontar esto
en el futuro. Esta toma de conciencia apunta a mejorar
el relacionamiento de la empresa con el trabajador,
que debe evitar la presencia nociva de figuras con este
perfil. Y no sólo por un problema elemental de
rendimiento productivo del trabajador, porque el trabajador
acosado no rinde, sino también en el contexto
de la responsabilidad social empresaria.
¿A qué debe estar
atento el empresario para cuidarse?
En Uruguay no hay empresas de 5.000 empleados. Las
nuestras son en general empresas familiares, de poca
gente, donde nos conocemos todos. El acceso al tema
es fácil. No necesita que nadie se lo anuncie.
Y los trabajadores hablan más del tema dentro
de la empresa que fuera de ella.
Hay lugares en Uruguay en donde el personal femenino
es revisado antes de terminar la jornada, para ver si
en sus partes íntimas ocultan alguna pertenencia
de la empresa. Esto es acoso moral. Estoy seguro que
si pongo un aviso en el Gallito Luis el domingo, de
que atiendo este tipo de casos, el lunes tengo una cola
de gente hasta el Estadio.
¿Cree que los jueces están
capacitados para encarar este tema?
Creo que no; a mi clienta le tocó un juez estudioso,
pero no hay literatura sobre este tema en el país.
¿Qué costos implica
para las empresas una demanda de este tipo?
La demanda tiene un sesgo de catarsis, de reparación
moral. El perjuicio no significa enriquecimiento. El
mero hecho de ver sentado frente al juez al acosador
repara en parte el sufrimiento de la víctima,
porque llevarlo allí es signo de que se ha puesto
de pie frente a él, ahora se puede defender.
Perfil
Nombre: Carlos M. Berlangieri
Cargo: Abogado, ex juez, especializado en acoso moral
Edad: 64
Estado Civil: Casado, con tres hijos y varios nietos
Fue profesor y periodista, en BP Color, desde los 16
años. Cuando se recibió de abogado, dijo:
"quiero ser juez" y lo fue desde 1975, de
paz en Rivera, letrado en Tacuarembó y Canelones
y ministro de tribunal de apelaciones en Montevideo
hasta 1992. En ese entonces, a los 50 años, montó
su propio estudio.
fuente: http://www.elpais.com.uy
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